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Nos hemos citado en un bar
Fecha: 26/06/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: FilosofoAullado, Fuente: CuentoRelatos
Nos hemos citado en un bar; llego, me siento y observo los afiches colgados de la pared, posters de bandas de rock y pantallas gigantes, en la esquina más oscura del local hay un billar. SuenaHotel California, un clásico dicen. Prendo un cigarro y sin soltarlo, con esa misma mano tomo mi trago de whisky. El sitio es agradable, pienso que incluso si me dejas plantado, la tarde es amena y no es un desperdicio estar ahí. Para matar el tiempo me he llevado un libro de E. M. Cioran,Ese Maldito Yo, son aforismos y así no me quedo a media lectura. Apenas pido el segundo whisky cuando apareces en la puerta, con tan sólo pasar todas las miradas de ebrios perdidos voltean a verte; traes un vestido negro, corto, anteojos de corazón y unos labios brillantes. Me saludas con una sonrisa amplia y al ver tu boca pienso en colibríes, en el corazón de los colibríes. Tus ojos delineados me miran desde una dimensión desconocida, desde un universo paralelo. Hay algo en tu pupila que me recuerda a mi infancia; hay en la ternura de tus manos algo que me hace pensar en el olor del pan caliente. Clavas tu pupila café en mis ojos, me preguntas cosas, no puedo contestar, estoy perdido. Siento tu pupila desgarrándome, incendiándome. Hablamos un poco de literatura, de filosofía, de la vida y de la muerte. Me dices que no tienes mucho tiempo, que tus hijos, que tu esposo, que nadie sabe que estás aquí frente a mí, cruzando las piernas y prendiendo un cigarrillo. Tú pides un vodka con jugo de ...
... naranja. Una bebida de niñas, te digo y me río. Tú me miras con un poco de rencor. Me excita la manera en que fumas, inhalando despacito. Te tengo una sorpresa, te digo. Saco de mi pantalón un pequeño paquete de polvo blanco; es material que me mandaron de Nueva Italia, te digo, y te enseño el paquete; tú sonríes y me dices que ya no le haces a esas mamadas, entonces aprovecho para preguntar si le haces a otro tipo de mamadas. Sonríes coqueta y colorada, dices que sí, que bien sé que sí. Poquito. ¿Poquito? Sí, poquito. Vamos, pues, una raya y ya. Vamos al baño de damas, está solo a esta hora de la tarde, tomamos cocaína con una llave y la inhalamos, un llavazo por orificio de nariz. Regresamos a nuestros asientos, pedimos otro trago cada quien, para desaparecer la molesta sensación de tierra en la garganta. —Tenía mucho tiempo sin hacerle. Tú sacas lo peor de mí. —Yo también tenía como tres años. Los años de universitario no vuelven, ni las drogas ni la soltería. Me gusta pensar eso, que saco lo peor de ti. —Ya me está pegando. Está buena, ¿dónde la conseguiste? —Un amigo me la envió de regalo de cumpleaños. —Ah neta se me olvidó tu cumpleaños… Perdón, los niños no me dan tiempo de nada. Te lo compensaré, ¿qué quieres de regalo? —Tus calzones, pero quitándotelos ahorita, aquí. —¿Delante de todos? Jajaja, estás, pero bien pinche loco y pendejo. —Pues dijiste que qué quería de regalo… —¿Estás jugando verdad? Aparte de todo, ¿qué le digo a mi esposo de los ...