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Noche de pasión en Lisboa (V): Odiseo y las sirenas
Fecha: 03/07/2020, Categorías: Sexo Virtual, Autor: alfredo1257, Fuente: CuentoRelatos
Despierto. Me doy cuenta que estoy abrazado a la espalda de Amália, tal y como solemos dormir juntos. Huelo su perfume en su pelo y noto mis manos agarradas a sus pechos. Un momento, un pecho no está en la posición que debería, tengo mi mano con la palma hacia el frente y noto el pezón en ella. Entonces recuerdo donde estoy y vagamente lo que ha ocurrido. Veo en la esfera de mi reloj que son las 04:30, y recuerdo. Tengo mis normas, jodidas normas que me obligan a salir ahora de esta cama y proteger una reputación. No pretendas amable lector que haga un relato de lo ocurrido desde que cerré la puerta. Para los jóvenes de hoy en día, un trío con dos mujeres posiblemente sea algo más o menos normal. Pero a mi edad, y en mis tiempos, eso era algo así como si el Cielo te diese un anticipo del Paraíso. Sencillamente, no ocurría. Por lo tanto solo recuerdo que al cerrar la puerta todo fue un maremágnum de cuerpos y movimientos. No sabría decir quien hizo qué, ni a quien se lo hizo. Lo último que puedo hilar con una cierta claridad, ocurre a partir de que nos dispusimos a dormir. Amália hizo valer sobre su hermana sus derechos. Ana María pretendía que yo durmiese entre las dos, pero mi amiga dijo que de eso nada, que el trío se había terminado, así que colocándose ella en el medio, me dio la espalda, pasando mi brazo bajo su cuello y llevando mis manos a sus pechos. Pero casi fue peor el remedio que la enfermedad. Su hermana se dispuso a dormir colocándose de lado pero ...
... enfrentada a ella. Yo ya había roto mis normas y por mí, se podía acabar el mundo, así que con la mano más cómoda, la extendí y agarré uno de los pechos de su hermana, tenía ambos a tiro. Amália, cogiéndome la mano, la volvió a llevar a su pecho y dio un golpe de cadera hacia atrás, golpeándome en el vientre con sus nalgas. Repetí la acción y ella volvió a repetir la suya, dejándome claro que yo era solamente suyo. Pero por lo que veo, durante la noche, he conseguido dormir agarrado a un pecho de cada hermana. Me estoy dispersando, centrémonos. Tengo normas, hay que proteger una reputación. Me levanto de la cama y me pongo la ropa que llevaba ayer en la cena. Tengo que ir al cuarto de Ana María y traer la ropa que ella llevaba puesta. Al llegar al pasillo noto que huelo a una mezcla de perfume de mujer, sudor y no quiero saber qué más cosas. He de ducharme antes de continuar con la puesta en escena. Entro en el dormitorio de Ana María y constato que la cama está sin deshacer. En este momento podría tomarla en brazos y traerla, acostándola en su lecho. Pero me puede el miedo a como responda si la despierto ahora. Veo su ropa en el suelo y la recojo. Los tejanos, la blusa de cuadros y un sostén más un tanga a juego. Observo la ropa interior de color azul cielo, transparente, con unas flores bordadas, lo que le da un aspecto como de pieza de cristal decorado. Parece que el buen gusto en ropa interior, también es patrimonio de la familia. Me dirijo a la puerta y cuando estoy ...