1. (6) Mercado medieval Portus


    Fecha: 22/07/2020, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Caminante, Fuente: CuentoRelatos

    ... es verdad – Argumentó.
    
    - No lo crea, y lo tengo comprobado, muchas me lo han reconocido.
    
    De nuevo duda en su mirada, sopesaba mis palabras y sus pobres respuestas.
    
    - Estoy perdida y me ha confundido mucho, no sé qué pensar.
    
    - ¿Quiere poner los pies en el suelo?
    
    - Me gustaría – Tono de duda.
    
    - Cierre la tienda, entre y desnúdese, le doy cinco minutos, le haré una demostración, y si quiere, tápese el rostro como si fuera ciega…, y déjese llevar no tema nada.
    
    Entró en la tienda, sacó un largo rollo de tela y le puso en la zona donde estaba la mesa y dos sillas, llamó con una señal a uno vestido de juglar y le habló al oído, este asintió varias veces y fue colocando unos soportes con cadenas cerrando el paso a los caminos del mercado medieval, después entró en la tienda.
    
    El interior estaba en penumbra, había colocado varias telas de color negro tapando la claridad exterior. En el suelo había varias colchonetas cubiertas por tapices y telas de diferente grosor, ella estaba acostada de lado, su cabeza estaba cubierto por un velo opaco, no se atrevía del todo, por tanto actué con mucho cuidado, algo fallaba.
    
    - Que personaje adopta, sumisa o una mujer secuestrada por bandidos y que todos la van a follar.
    
    Le hizo gracia, su cuerpo se agitó como cuando te ríes.
    
    - Prefiero la de mujer que no piensa.
    
    - Entonces…
    
    - No me resistiré, me he dado cuenta de que me has ofrecido suficiente información para afrontarlo. Pero recuerda que no me he lavado, lo ...
    ... hago por las noches antes de acostarme.
    
    Ya estaba todo dicho. Y por otro lado la mujer no desprendía olor sospechoso más bien todo lo contrario.
    
    Moví su cuerpo, quedó boca arriba. Separé sus piernas, ella abrió la boca dejando escapar algo parecido a un suspiro, estaba confundida, pensaba que iba a metérsela a saco, ya que sus manos se aferraron a las telas.
    
    Me desnudé deprisa y pasando las piernas a ambos lados de su cuerpo llegué a su cabeza. El penetrador permanecía tranquilo y sin descubrir al glande le acerqué a su cabeza.
    
    Giró su cabeza dudando, yo cogí su mano izquierda y le llevé al penetrador, lo cogió apretando ligeramente, su cabeza ladeada dudaba frente al penetrador, separó los labios y despacio frotó el penetrador con sus labios, separó levemente los labios y empujó el penetrador en la boca, lo hizo despacio.
    
    Sujeté su mano para que no lo metiera del todo, el penetrador fue creciendo en su boca, ella se removió inquieta, no sabía que iba a ocurrir, pero la naturaleza actuó y ella de forma espontánea pasó le lengua empujando hacia atrás la piel del escroto, y empezó a lamer despacio, y como respuesta, el penetrador creció un poquito más, aun le faltaba.
    
    Sujetando su cabeza me fui acostando a su lado, ella quedó de lado dejando sus piernas cerca de mi cabeza, de nuevo las separé y mi lengua entró entre los labios exteriores, ella abrió la boca dejando escapar un suspiro retenido, y mi lengua llegó al clítoris, de su boca escapó el primer gemido ...
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