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Dany y su profesor de Geografía (3)
Fecha: 03/08/2020, Categorías: Incesto Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
Los tres se presentaron ante el profesor temerosos de ser castigados por alguna falta que hubieran cometido, y el susto creció cuando el señor Abaroa, después de invitarlos a sentarse a la larga mesa en una de cuyas cabeceras él estaba ubicado, les dijo: -Muchachos, lo ubican a Daniel Aguirre, me imagino. Lencina, Reggiardo y Legnani intercambiaron fugaces e inquietas miradas y al fin Reggiardo mumuró: -Sí… Sí, señor Abaroa… -mientras los otros dos asentían con la cabeza. -Está muy rico, ¿cierto? ¿vieron el culo redondo y gordo que tiene? Los tres alumnos volvieron a mirarse cada vez más inquietos. -No… no entendemos, señor Abaroa… -Sí que entienden, muchachos, y tranquilos que no les estoy reprochando nada. Con lo rico que está Aguirre es lógico que ustedes se lo quieran comer. -Señor, no sabemos si Aguirre le habrá dicho algo de nosotros, pero es mentira que… -alegó Legnani y Reggiardo se sumó: ¡Sí, señor Abaroa, es mentira que…! -Chicos, insisto. –los interrumpió el profesor de Geografía: -No les estoy reprochando nada. No les estoy criticando que lo manoseen en los pasillos y en las duchas se le vayan encima para cogerlo. -¿Él le contó todo eso, señor Abaroa? – se atrevió a preguntar Legnani. -Sí, Aguirre me habló de ustedes después de habérmelo culeado ayer en casa. La sorpresa estalló en gritos asombrados entre los tres alumnos: -¡¿Qué?! ¡¿Qué usted se lo…?! ¡¿Se lo culeó, señor Abaroa?! -Calma, chicos, calma, no griten que alguien ...
... puede oír desde afuera. Sí, me lo culeé y quiero que ustedes también se lo culeen. -¡¿En serio, señor?! –dudó Reggiardo. -En serio, muchachos. –ratificó el profesor. –Yo lo hago ir mañana a la tarde a casa otra vez y ustedes se vienen y le damos entre los cuatro. ¿Qué les parece? Los tres alumnos intercambiaron miradas ansiosas y todavía algo desconfiadas y finalmente Lencina dijo: -Y sí, señor Abaroa, nos parece bien… ¡Nos tiene muy calientes ese pibe! -¡Perfecto, chicos! –aplaudió el profesor poniéndose de pie y regodeándose con lo que iba a ocurrir al día siguiente con Aguirre como víctima. “¡Cuánta leche vas a tragar, nene!”, pensó mientras despedía a los tres alumnos. Al día siguiente, durante la clase, el profesor Abaroa dejó sobre el pupitre de Dany Aguirre un pequeño papel donde se leía: “Te espero esta tarde a las cinco en mi casa.” Minutos después, Lencina leía en su pupitre otro papel del profesor Abaroa: “Ya lo cité para esta tarde a las cinco en mi casa. Vénganse los tres.” En el siguiente recreo Lencina, Reggiardo y Legnani se ponían de acuerdo respecto de la cita de esa tarde en la casa del profesor Abaroa: -Che, nos encontramos a las cinco menos cuarto en la esquina, vemos cuando llegue Aguirre y después lo llamamos al profe por el portero eléctrico. –sugirió Legnani y los otros dos aprobaron. Y así ocurrió. Cinco minutos después de la llega de Dany a la casa del profesor Abaroa los otros tres alumnos tocaron el portero eléctrico. Al ...