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Juegos Peligrosos. Capítulo # 3
Fecha: 16/08/2020, Categorías: Gays Autor: junior, Fuente: RelatosEróticos
... convencerme de que lo de Rodrigo estaba mal. Debía investigar más acerca de eso. Y debía investigar más acerca de mi sentimiento hacia Rodrigo. ¿Qué sentía realmente hacia él? Los días se convirtieron en semanas, y las semanas en meses. Ya faltaba un mes para las vacaciones, y yo seguía investigando lo que me había dicho Diana… por internet, les pregunté a los ancianos de la casa 3 y la familia de la casa 2. Y todos me decían lo mismo. La homosexualidad es una Enfermedad. Es el amor del Diablo. Es un Amor Maldito. No es un amor. Es un amor prohibido. Sin embargo. Después de tantas respuestas terribles. Un día me acerqué a mi mamá y le pregunté, después de contarle todas las respuestas que había escuchado. Su respuesta fue… —¡Bebé!, Papá Dios es amor. Y por lo tanto él no puede Maldecir el Amor. Sin embargo. Él no ve con buenos ojos el hecho de que un hombre o una mujer se enamoren de otra persona de su mismo sexo, ya que él quiere tener a muchos angelitos en su cielo. Y cuando dos hombres o dos mujeres se enamoran, no hay forma de que puedan tener sus propios bebitos. A menos claro, de que cuiden los de otras personas que no quisieron a sus bebés. Hoy en día veo que su respuesta fue mucho más tranquilizante que las demás. Pero… ése día pasó algo horrible. Mi padre me escuchó hablar de eso con mi mamá. Y en la noche… Era domingo, y yo acababa de llegar de una fiesta en la casa de Peter. Cuando llegué a la casa, que abrí la puerta, a quién vi de primero fue a mi ...
... padre. Y en su mano llevaba su correa de cuero, y en la otra un pequeño papel, junto con mi Diario. Por un momento sentí como la sangre huía de mi rostro y mi mente se bloqueaba. —¡Cierra la puerta y siéntate! Inmediatamente obedecí cuando caminé hacia el mueble, pude notar que él estaba completamente borracho. (Un asesino en potencia). Estaba muy asustado, y no reaccionaba con claridad. —¡Quiero que me expliques esto! —Dijo tirando mi diario al suelo, el cual inmediatamente agarré. Pero no supe que decir. Estaba pasmado. Él asintió con la cabeza y luego acercó hacia mí el pequeño papel. Era la nota de Rodrigo. —¡Mierda!—se me escapó en un susurro esa palabra. Pero él… no esperó más. Y comenzó a golpearme con el cinturón. Me golpeaba y golpeaba con fuerza, no recuerdo yo estaba gritando o no. todo fue tan rápido. —¡Esto te ganas por ser una Marica! —Gritaba y golpeaba. No sé que me dolía más. Si sus golpes, si el hecho de que estuviese borracho otra vez, si sus acusaciones fuesen sin fundamentos, o el hecho de que mi mamá también salió lastimada. En ése momento solo dejé que me golpeara todo lo que quisiera, pero cuando golpeó a mi madre, fue la gota que derramó el vaso. Inmediatamente lo ataqué y lo empujé, pero él era un hombre muchísimo más fuerte que yo. Él, volvió a agarrarme, y como el cinturón lo había soltado cuando mi mamá le dio una bofetada, comenzó a golpearme con sus manos. Esos recuerdos son muy, muy hirientes. Ésa misma noche cuando todo ...