1. Juegos Peligrosos. Capítulo # 3


    Fecha: 16/08/2020, Categorías: Gays Autor: junior, Fuente: RelatosEróticos

    ... terminó, mi mamá agarró las cosas de mi padre y las sacó de la casa. También me curó todas las heridas. Hasta uno de mis ojos estaba hinchado. Mi mamá me preguntó si podía leer mi diario y yo le dije que sí.
    
    No encontró nada delator. Todos mis escritos eran dirigidos hacia una mujer, una mujer que llevaba por nombre Romina. Obviamente se trataba de Rodrigo. Pero lo que me delató era que en ocasiones yo mencionaba dos tipos de penes. Y por último me tocó decir que era una novela lo que estaba haciendo. Le había mentido a mi mamá. Pero ella me entendió, y me dijo que podía conservar el cuaderno. Pero luego me preguntó por la nota de Rodrigo. Y le dije que era una nota que él me había dicho que le entregara a Glenda, pero que se me había olvidado. Otra mentira más… y las que faltan.
    
    Días después, cuando asistí a la escuela, mis amigos me preguntaban que qué era lo que me había ocurrido. Y yo no podía contarles nada.
    
    Mis razones tenían. Razones que luego sabrán.
    
    Mariana. Era una muchacha muy linda. Y sus ojos eran de un verde intenso. Ella me preguntaba a cada rato por lo que me había pasado. Pero si no le conté ni a Diana ni a Marjorie, que llevaba más tiempo conociéndolas, mucho menos le contaría a ella. Sé que me llama ligeramente la atención, pero no haría eso, sino hasta mucho, mucho después.
    
    Una semana después, mi padre regresó. Y me suplicó que lo perdonara. Que ya no volvería a beber. Pues resultaba que de esas promesas ya llevaba 3. Y las tres veces me ...
    ... había golpeado a mí. Creo que quería sacar sus frustraciones conmigo. Pero eso no estaba bien. Sin embargo. Lo perdoné. Yo aún lo quería.
    
    Glenda y yo no nos hablábamos ni en chiste. Y tampoco pretendía buscarla.
    
    Mariana Cada vez se tornaba más y más cariñosa conmigo. No puedo negar que era un cariño mutuo. Se había ganado mi corazón con el tiempo. Y es que ella era muy, pero muy guapa.
    
    Un día en la clase de deporte. Ya yo había terminado con el ejercicio que nos había puesto a cada uno, el maestro de deporte. Y por lógica fue a sentarme a refrescarme. Aún se me veía algo de los golpes que me había dado mi padre. No mucho, pero se veían. Bueno… mientras descansaba de tanto ejercicio. Mariana se me acercó y se sentó a mi lado. Ella ya había terminado. Nos saludamos con un beso en la mejilla y luego ella me preguntó.
    
    —¿Te gusta Diana?
    
    Eso me había causado mucha risa, pero no me reí. No quería hacerla sentir mal. Pero Diana era mi mejor amiga y por nada en el mundo la iría a ver como algo más. La miré, junto a ella me sentía igual que con Rodrigo era algo bien extraño. Pero con ella sabía que no era un amor Maldito. Acaricié su mejilla y luego la besé en la boca. ¡Wow! Es beso fue muy especial. Me había hecho sentir mariposas en el estómago.
    
    —¡Me gustas tú! —Susurré, cuando el beso ya hubo acabado. Pude notar que ella se había ruborizado bastante y por primera vez… yo también—. ¿Quieres ser mi novia? —Bueno… eso si fue impulsivo, no había previsto que mi cerebro me ...
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