1. ALFREDO Y LA SESIÓN DE TARDE EN UN CINE DE BARRIO


    Fecha: 17/08/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: DS{eli}, Fuente: SexoSinTabues

    ... que olvidarlo, pero más abajo, su subconsciente se encargaba de que la polla llorara tanto como para tener los pantalones del pijama absolutamente empapados. Era imposible, tenía la imagen de aquella hembra incrustada demasiado profundamente, sorbiéndole cada vez más el cerebro. A cada pensamiento de rechazo se le hacía más presente el dolor de huevos sin vaciar lo que, ineludiblemente, le recordaba una nueva imagen de la reina del cine en acción. Esto provocaba que su polla comenzara a bombear desenfrenadamente, hasta que el contacto del pijama mojado en la sensible piel de la entrepierna le recordaba, una vez más, que aquello no podía estar bien. Estaba atrapado en un en círculo vicioso que le acabaría conduciendo hacía su destino. Por el momento hallo un respiro haciéndose una paja. Sin embargo, cuando después del orgasmo, los sentidos volvieron a funcionar con normalidad, cayó en la cuenta de que sus propias manos habían sido más severas y exigentes que otras veces. Pasaron dos semanas entre constantes estados de salvaje excitación, rechazos del orgullo y masturbaciones feroces que empezaban a poner en práctica todo lo observado en aquella sesión de cine. Sin embargo, de una manera lenta y casi imperceptible, los pensamientos de rechazo fueron desapareciendo, mientras los momentos de calma indescriptible sobrevenidos a la corrida, se hacían cada vez más intensos y dilatados. Al revés de los atletas, una semana de inactividad le devolvió la forma necesaria para otros ...
    ... quince dais de frenéticas masturbaciones. Inconscientemente, descubrió que cuanto mayor era el dolor que se infligía, mayor era también el goce obtenido, hasta que por fin llegó el día en que, casi sin proponérselo, decidió volver a aquel cine, Fue un jueves por la mañana. El dueño del taller tenía que acudir al médico y ante la imposibilidad de abrirlo le dio la mañana libre. Alfredo salió a la calle sin rumbo fijo, o al menos eso creía él, pero la verdad es que su subconsciente le fue guiando hasta que, no se sabe cómo, se encontró frente a las puertas del cine. No quería entrar y se daba mil y una excusas para no hacerlo, pero tras la bragueta, una polla completamente hiniesta y el característico cosquilleo de cojones, decían lo contrario. Tras un buen rato de reproches, excusas y justificaciones se dirigió a la ventanilla, convencido de que a él solo le interesaba la película, que lo de la otra vez solo fue pura coincidencia y que de no ser así, a él que más le daba, simplemente bastaba con atender a la pantalla y ya está. El taquillero le recibió con la sonrisa socarrona del que sabía por experiencia lo que estaba pasando y una vez comprada la entrada Alfredo se dirigió hacia la sala. No solía salir a la calle con demasiado dinero pero, “casualmente”, aquel día llevaba lo suficiente como para estar seguro de poder pagar los servicios prestados. Fue separar las pesadas cortinas que daban acceso a la platea y verse sumido en la oscuridad de la sala que todo cambió. Algo hizo ...
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