1. ALFREDO Y LA SESIÓN DE TARDE EN UN CINE DE BARRIO


    Fecha: 17/08/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: DS{eli}, Fuente: SexoSinTabues

    ... “clic” en su cerebro y los remordimientos desaparecieron. Sintió como si hubiera cruzado la frontera entre dos mundos y lo que en uno le parecía abominable, en el otro se le mostraba como natural y evidente. Al cabo de unos meses ya estaba en la ruta del descubrimiento de nuevos cines. Tomó asiento al lado de un maduro bien trajeado y aspecto acomodado, sentado junto a una preciosa mujer, muy sofisticada en el vestir y por lo que la penumbra dejaba entrever, con un pecho fuera del escote. Alfredo creyó que se trataba de una cabeza de cola como las que ya había visto y se sentó el último esperando su turno. Al poco tiempo, llegó un adolescente que en vez de detenerse junto a él, haciendo el número tres de la cola, pasó por delante de ellos sin demasiados miramientos y fue a sentarse al otro lado de la mujer. Inmediatamente, la respiración del hombre maduro se aceleró, mientras todo su cuerpo entraba en ese característico estado de excitación sexual en el que todo tu cuerpo empieza a tiritar de la cabeza a los pies. Sus piernas, descontroladas, rozaban en su temblor con el asiento, transmitiendo la vibración a lo largo de toda la fila de butacas. De esta manera, el resto de los allí sentados se hacían conscientes de lo que iba a suceder, recordándoles que pronto serían ellos los que ocuparían el lugar del viejo, aumentando su excitación al tiempo que su agonía. Ella se subió la falda para acabar de encelar al muchacho, mientras con su mano le sacaba de la bragueta una polla ...
    ... descomunal, tiesa y firme como solo la adolescencia es capaz de conseguir y tras acariciarla con delicadeza se agachó para metérsela en la boca. A los pocos segundos al chaval le sobrevino un espasmo tan intenso que medio cine no pudo evitar oírlo. Fue justo en uno de esos momentos en los que la película ilumina la sala hasta dejarla en leve penumbra, así que Alfredo pudo ver perfectamente como la mujer apretaba fuertemente con sus dientes el capullo del chaval, como si quisiera seccionarlo de un mordisco, mientras con la mano le oprimía los cojones al igual que se exprime una naranja. El muchacho, que no podía correrse por la presión de los huevos y la opresión del capullo, estaba allí, totalmente paralizado e indefenso, con el rostro desencajado por el dolor y su cuerpo sumido en tremendas convulsiones. Cuando lo consideró oportuno, la mujer liberó la polla del chaval del brutal mordisco y a su señal, el viejo pasó al otro lado del chico dejándolo entre medio de ambos, se agachó, le agarró la polla y continuó con el especial francés con presión de dientes que había iniciado la mujer. Mientras tanto, ella abrazaba al muchacho, presionando con fuerza su boca entre sus tetas para apagar así los quejidos de dolor. No tardaron en aparecer las características estertores que acompañan a la eyaculación, momento en el que el maduro comenzó a tragarse hasta la última gota de aquella leche torturada, casi como si la vida le fuera en ello. Alfredo salió corriendo de allí, ¡Él no era un ...
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