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Me tiro a una clienta durante un masaje
Fecha: 19/08/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: zorro_en_celo, Fuente: CuentoRelatos
Nada más sacar el título de masajista y ponerlo en el local que alquilé para llevar a efecto los masajes puse anuncios en los medios para comenzar a trabajar. Ya lo tenía todo dispuesto, con una cama, un batín, un biombo, música relajante y velas aromáticas para crear un buen ambiente de masajeo. Me telefoneó una tal Giulia, una mujer que decía ser italiana y que llevaba dos años en mi país. Giulia, poseía una estresante ocupación, pues era secretaria de un alto ejecutivo de una importante sociedad de exportación e importación, y por lo que ella me narró, no tenía horarios, ya que muchas veces se debía de marchar de viaje en avión para solventar unas ventas. Esa tarde, al parecer, había finalizado pronto su horario laboral y telefoneó a mi local, porque requería y precisaba un masaje, ya que los tres días anteriores, había sufrido mucho estrés debido a los nervios de su jefe. Le informe y comuniqué cual era mi dirección, el precio, el tipo de aceites a usar y le pareció bien mi tarifa y acudió puntual a la hora que yo le marque, pues había tenido dos horas antes a un deportista que había padecido una lesión. Fue puntual esta señora y enseguida la abrí y fue rápida a cambiarse al biombo y mientras se desvestía charlábamos. Giulia era morena y apareció preparada para el masaje con una toalla que le cubría desde la cintura hasta los tobillos. Poseía un fenomenal par de tetazas idóneas para hacer una placentera cubana con ellas. Mientras yo me preparaba, Giulia se sobaba ...
... y jugaba con sus tetazas y me mostraba su orondo culo y lo bamboleaba y contoneaba concupiscentemente para luego tumbarse. Yo vestía un ajustado calzón blanco y llevaba en una bandeja los aceites y cremas para untar en el regordete cuerpo de esta italiana calentorra, que me miraba con lascivas y depravadas ganas de rabo. Comencé a untar un aceite neutro de masajes en el culo y se lo restregaba dando círculos, al pasar mis manos cerca del coño, Giulia daba gemidos y vagidos, pues comenzaba a ponerse cachondona. Yo amasaba su culazo y su temperatura sexual iba en aumento dado los gemidos que la muy guarra profería. Seguí por la espalda para retornar al culazo y meter mano cerca del coño y la muy viciosa Giulia emitía grititos sexuales. Amasaba y sobaba sus nalgas y piernas y Giulia se iba relajando lenta y gradualmente mientras entornaba sus ojos y proseguía emitiendo jadeos ya que comenzaba a relajarse. —eres muy bella —expresé mientras le acariciaba y sobaba su culazo. Giulia estaba muy relajada y me comentaba que hacía meses que había roto con su novio, que ella no le atendía como es debido y me miraba con vicio y concupiscencia al tiempo que le magreaba y sobaba sus tetazas Pasé a ungirle sus fenomenales tetas con aceite de almendra para hidratar su piel que parecía cansada. Le aceitaba y magreaba sus soberbias tetas y ella me sonreía pues era otro pequeño aumento de lujuria para ella. Me situé detrás de ella para extender mejor el aceite de almendra y ...