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Me tiro a una clienta durante un masaje
Fecha: 19/08/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: zorro_en_celo, Fuente: CuentoRelatos
... lasciva. —¡joder, jódeme, cabrón!, ¡lo necesito ya! —gritó Giulia. Le daba empellones en su borboteante coño y la azotaba y atizaba en sus gordas nalgas y me ponía más y más salido y ella me pedía más rabo sin parar: —¡clávamela!, ¡soy tu jodida puta!, ¿me oyes? —gritó Giulia. Ella se sobaba su teta derecha con su mano derecha y la muy zorra daba mil vagidos, gemía, gruñía y jadeaba sin parar: —¡este va a ser el jodido polvo más lascivo de tu vida, zorra!, ¡que rica estás, puta!, ¡cómo me gusta joder tu puto coño, guarra! —bramé. El ardoroso y activo coño de Giulia absorbía y tragaba mi rabo y llegaba a los cojones que estaban cargados de cremosa lefa, mientras la agujereaba y punzaba en su hirviente coño, ella se sobaba las tetas con regocijo y gusto sexual. —¡eres un hijo de puta, me gusta cómo me jodes!, ¡me vas a volver loca, maricón! —berreó Giulia. Me puse frente a Giulia que estaba tumbada en la camilla y ella situó su pierna izquierda y la derecha la dejaba relajada para continuar dando golpazos y "rabazos" sin parar en su efervescente coño de ramera libertina. —¡voy a joderte bien hasta que grites de placer, puta! —ordené. —¡quiero que me jodas viva, como a una jodida actriz porno, hijo puta! —vociferó Giulia. Proseguí barrenando y jodiendo como un semental ese bullente y agitado coño de la puta Giulia. —¡ah!, ¡ah!, ¡ay así!, ¡ah!, ¡ah!, ¡uff! —gemía como una zorra Giulia— ¡me estás matando de gusto, cabrón!, ¡que placer! ...
... —chilló. La agarraba con fuerza y martilleaba y jodía agitadamente su coño mientras que chillaba. —¡qué gustooo!, ¡no pares!, ¡no me la saques! —bramó Giulia— ¡sigue así cabrón, dame rabo sin parar! —gritó. La puerca de Giulia seguía lanzando "ayes" placenteros de pasión y frenesí con mi rabo en su bullente coño mientras la magreaba sus descomunales tetas. Cambiamos de postura y apoyó su cuerpo de zorra gorda en la camilla, dejando un pie dentro y otro fuera para la jodienda descomunal que la iba a dar, fuese más viciosa y placentera para ambos. La endiñé mi pollaza y exclamé: —¡oh, sí, que gusto, zorra! —volvía dar empellones en su mojado chochazo y la azotaba su nalga derecha mientras Giulia gritaba: —¡eres un cerdo, cabrón! ¡que placer me das, hijo puta! —te gusta, ¿eh? ¡toma rabo, guarra! — jadeé. La saqué mi rabo y la muy golfa gemía y se desgañitaba de placer y al darla otro empellón al recibir mi carnal estaca exclamó: —¡nadie me está jodiendo tan bien como tú, cabrón!, ¡mátame de gusto, canalla! ¡qué gusssstaaazoo me das, bribón! —jadeó Giulia. Mientras horadaba su chochazo, sus tetazas se bamboleaban y oscilaban libidinosamente y la fulana depravada de Giulia gemía y daba mil vagidos sin parar. —¡hijo de puta, hijo de puta, que gustazo me das!, ¡eres un cabrón follador, bribón! —chilló Giulia. Me tumbé en el suelo y Giulia clavo su enardecido coño de fulana obscena y comenzó a cabalgar sobre mis piernas. —¡eres un cabrón!, ¡me estás ...