-
Juguete roto
Fecha: 23/08/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: luisjose1985ab, Fuente: SexoSinTabues
... del mes ya Adolfo estaba sin trabajo. Llame a Juan Pablo, necesitaba a alguien de confianza y que mejor persona que él. Policía experimentado y con unos amigos que armarían una buena fiesta. -------------------------------- LA VENGANZA Adolfo seguía en su despotrique mental, mientras los golpes con el piso de la camioneta eran más continuos por el camino en el que iban. - ¿En donde me están metiendo?-dijo, pero no recibió respuestas solo algunas leves sonrisas que no pudo divisar por la venda. Unos cuantos minutos después la camioneta paró, el corazón de Adolfo se aceleraba más de lo que ya estaba pero ya su cara no decía nada, -estos carajos no me van a oír suplicándoles nunca- pensó. Lo bajaron de la patrulla a las patadas luego que desamarraron sus piernas. Cuando toco el suelo su sentido de orientación se había ido al carajo. Ya los nervios estaban a flor de piel ya había notado que estaba a merced de estos hijos de puta, la soberbia estaba perdiendo terreno. Y un silencio abrumador. Cuando sonaron unas cadenas a poca distancia y como se abría una puerta con un chirrido irritante, Adolfo se descontrolo un poco, se habían ido al diablo sus lejanas esperanzas de libertad. Con una mano aguantándolo del brazo, dio unos pocos pasos, que lo situaron en un piso de cemento, tropezó con un escalón pero se recompuso, dio tres pasos y de inmediato sintió el penetrante olor de humedad. Habían entrado al sitio. A medida que se adentraban en aquella cabaña abandonada que estaba en una ...
... zona alejada de la ciudad, el olor seguía siendo mas intenso. Se escuchaban gotas y los pasos de los captores. Eran 4 los que estaban allí junto a él viendo y sintiendo el miedo en su cuerpo, en su respiración. Guindado como una res, con los ojos vendados y sin camisa. Aquel macho prepotente de hace rato que pensaba que se estaba comiendo el mundo ahora era un cúmulo de miedos. -¿Dónde estoy?, ¿Qué van a hacer conmigo?, Yo les daré todo el dinero que quieran, Vamos a solucionar esto de la mejor forma. -dijo sin mucha seguridad, temblándole el habla. Simplemente fue ignorado. Las gotas de sudor corrían lentamente acariciando su cuerpo lleno de aquel negro y abundante vello. Sus duros pectorales y aquellos gruesos brazos no hacían sino que excitar a sus captores. Aquella cabaña seria su infierno. -Suéltenme malditos-Grito Adolfo, 30 minutos después de aquel interminable silencio. Quien había sido el chofer de la camioneta, un joven de 25 años se coloco detrás de Adolfo y coloco en cada nalga una mano, acariciándolas sin tapujos mientras su lengua jugaba con algunas gotas de sudor que bajaban por la espalda, provocando en Adolfo reflejos que trataban de alejar aquellas manos y aquella lengua de su cuerpo pero no podía hacer nada. Los secuestradores no notaron que la venda no solo estaba mojada por el sudor abundante de aquel hombre sino de lagrimas de impotencia acompañadas de aquel fuerte gesto que hacia con su mandíbula. Las manos del joven subieron y bajaron por aquel cuerpo ...