-
44.3 La familia
Fecha: 25/08/2020, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... y mil veces sí, Gonzalo, mi hombre, me encanta, me gusta, ha sito todo tan suave tan…, tan sublime. –y le besaba como un loco toda su cara mientras él reía. Me llevó así, sin sacar su verga de mí y sujetándome de las nalgas hasta el baño donde nos duchamos gozosos. --------------------------------- -Daniel, vamos a levantarnos para ir a correr. –abrí mis ojos y puede escuchar lo que me decía con sus labios sobre mi oído, muy quedo. No me dio tiempo a sujetarle para darle un beso, estaba vestido ya con su “uniforme” de correr, lucía muy bien su ropa que se notaba que era nueva, y el color naranja de la camiseta contrastaba con el tostado de su piel. Los de seguridad tenían levantada la barrera y nos abrieron la verja, comenzamos a correr, cogimos la dirección contraria a la que nos llevó ayer al río, hasta llegar a Hyde Park, cuando llegamos al Lido Café le sujete del brazo para que bajara su ritmo, iba en exceso muy rápido y teníamos que volver. Le sujeté de la mano y comenzamos a andar por la orilla del lago, se soltó de mí para hacer estiramientos. -Quiero marchar a una hora que me permita llegar de día a Lille. –no me podía quedar frío y saltaba sobre mis pies. Dejó de hacer sus ejercicios para venir a mi lado y abrazarme. -Espero que esto sea breve y puedas quedarte definitivamente aquí. –su mano acariciaba mi oreja y se inclinó para besarme. -Tenían que haber sido dos los besos, no lo has hecho esta mañana. –fue mi reclamación por el beso ...
... olvidado, sonó su risa ruidosa y algún pájaro emprendió el vuelo, Gonzalo no es muy propenso a manifestarse de esta forma. Me tomó la palabra y no fueron dos los besos, dejé de llevar la cuenta porque mientras andábamos me besaba cada minuto. -Vamos a seguir corriendo que tengo hambre. –me fijé en su pantalón corto que dejaba ver sus fuertes piernas, de color gris con franjas naranjas, a juego con la camiseta, le marcaba los muslos cuando corría y le hacía verse muy sexy. Cuando llegamos a nuestra habitación parecía que no había sido usada, estaba todo en orden y Wes aún recogía la ropa. Nos saludó al entrar y se dirigió a Gonzalo. -La señora les espera para desayunar. –Gonzalo hizo un gesto contrariado. -Nos damos una rápida ducha y dentro de diez minutos estaremos preparados. -empezó a quitarse su ropa que dejó sobre la cama, le seguí hasta el baño para quitármela allí, Wes seguía trabajando y no parecía tener intención de marchar. La ducha de verdad fue rápida, me mal afeité y fuimos al comedor. La abuela estaba leyendo un diario que abandonó para venir hacia nosotros y besarnos. Gonzalo llevaba su segunda tostada y dos tazas de té con leche cuando levantó su vista del plato, era cierto que tenía hambre y se le notaba la mejoría que estaba experimentando. -¿Habéis decidido para cuándo vendrás a vivir con nosotros? -nos cogió de sorpresa la pregunta, a Gonzalo también porque quedó con el tenedor en suspenso camino de su boca. -Abuela, no hemos hablado ...