1. El Profesor (parte 2)


    Fecha: 27/08/2020, Categorías: Gays Autor: angelmatsson, Fuente: SexoSinTabues

    ... –dije con una gota de ácido en mi garganta-. Pero esta vez será completamente distinta, te lo prometo. No tienes nada que temer. -No temo –sonrió-. Confío en ti. Buscó mis labios y me besó-. Esta será oficialmente nuestra primera vez ¿ok? -Lo que tú digas. Me volvió a besar hasta que quedamos acostado. Lo tomé de su cintura y lo coloqué sobre mí, de manera que quedara cabalgándome. Levantó su cadera y buscó mi verga (todo esto sin dejar de besarnos), para luego apuntar mi glande a su culo. Tanto su ano como mi glande estaban llenos de saliva y pre-semen, por lo que no fue tan complicado que se deslizara. Tomó aire cuando la punta de mi pene comenzó a abrir su culo. Tuve que morder mis labios para no correrme al sentir cómo su ano se abría para mí. Acaricié su pene para hacer que relajara la pequeña mueca de dolor que se veía en su rostro. Un quejido se escapó de sus labios cuando mi glande estuvo dentro de él. Y yo gemí cuando su ano comenzó a apretarme. Le dije que esperara unos segundos antes de continuar, para que su culo se fuera acostumbrando. Mientras tanto yo jugaba con sus huevos y su pene. Cuando se sintió preparado para seguir, relajó sus piernas y se fue ensartando en mi mástil. Mordí mi puño y dejé escapar un gemido. Las ganas de correrme eran alucinantes pues su interior rozaba con mucha fuerza mi pene, logrando demasiada estimulación. Rocco lanzó un agudo quejido cuando sus nalgas hicieron contacto con mis bolas. Ya estaba hecho. Toda la longitud de mi verga era ...
    ... aprisionada por sus paredes palpitantes, deseosas de ordeñar toda mi leche. Se recostó sobre mi pecho y enterró su cara en mi cuello. Lo envolví con mi brazo y acaricié su nuca. Le susurré que lo peor ya había pasado. Me miró con ojos brillantes y me regaló una tierna sonrisa. Me acerqué y le di un beso en su frente. A pesar de lo simple, creo que era el beso con más intención que había dado en toda mi existencia. No era sexi ni erótico, sólo era cariño y protección en su forma más pura y perfecta. Por la forma en que me miró supe que él había captado el mensaje. Luego se incorporó y comenzó a mover su cadera. Desde ahí en adelante los gemidos no cesaron. Sumado al movimiento de su cuerpo, empecé a mover mi cadera para enterrar más mi miembro. La cama sonaba amenazando con desarmarse, pero no nos importó. Cada cierto tiempo bajaba para besarme con pasión y después subía para intensificar su movimiento. -Creo… Oh por Dios –dijo casi con preocupación-. Me voy a… ¡Rayos! Todo su cuerpo se contrajo y un chorro de leche bañó mi cara, acompañado del gemido más rasgado e intenso que jamás había escuchado. Los siguientes chorros dieron en mi pecho y, uno en particular, impactó en mi parpado derecho. Sus fuerzas se fueron y quedó sobre mí, pero eso aún no iba a finalizar. Lo tomé de la cintura y me giré. Sostuve ambos tobillos en el aire y los llevé hasta su pecho. Fue excitante ver su culo y parte de sus huevos en esa posición. Me limpié el semen del pecho y cara, y lo embarré en su ...