1. El Profesor (parte 2)


    Fecha: 27/08/2020, Categorías: Gays Autor: angelmatsson, Fuente: SexoSinTabues

    ... ano para luego meter mi pene. A pesar de que todavía estaba recuperándose del intenso orgasmo, gimió de placer cuando nuestros cuerpos volvieron a unirse. Comencé a penetrarlo con fuerza, disfrutando sacar mi verga por completo para volver a enterrársela con fuerza. Me producía mucho morbo ver como quedaba su agujero, boqueando por más. Luego de unos minutos, separé un poco sus piernas y vi que su verga volvía a estar dura y palpitante. La tomé y la apreté. Rocco gimió y mordió su labio. Separé sus piernas y las coloqué a ambos lados de mis hombros, para luego acercarme a él y besarlo. Era una droga poder probar su lengua y oír sus gemidos ahogándose en mi boca. Cuando sentía que me iba a correr, me detenía y jugaba con su verga para poder retrasar mi orgasmo. Quería darle el mejor sexo de su vida. Mordí su esternocleidomastoideo y lamí todo el contorno de su mandíbula. Lo estaba volviendo loco de placer. Bajé sus piernas a la altura de mi cadera, pasé mi mano bajo su espalda y lo levanté. Sus manos rodearon mi cuello y su pene quedó encerrado entre nuestros vientres. Caminé por la habitación y estampé su espalda contra el espejo de la pared. Todavía tengo en mi retina la imagen de la penetración reflejada en ese espejo; la manera en que mi pene entraba y salía de su ultra irritado ano… Sentía la erupción cerca. Caminé otro metro más y lo dejé sobre mi escritorio. Lápices y papeles volaron de allí. Pegó su espalda en la madera y estiró sus brazos. Besé sus axilas y gimió ...
    ... diciendo que se correría de nuevo. Fue ahí que apuré mis embestidas y comencé a correrme junto con él. Los chorros de semen que salían de su pene eran menos abundante que antes, aunque el orgasmo fue igual de intenso. Por mi parte, sentí que jamás iba a terminar de disparar leche. No sé si sea biológicamente posible, pero sentí el orgasmo mucho más largo de lo normal, haciendo vibrar cada célula de mi cuerpo. Mis piernas temblaron y estuve a punto de perder el equilibrio y caer. Rocco estaba casi inconsciente y yo sentía que mis pulmones iban a estallar. Mi grito fue casi un aullido que salía de mi vientre con una fuerza impactante. Aunque hubiera puesto todo el esfuerzo del mundo, jamás hubiera logrado reprimir el gruñido que lancé. Con mis últimas fuerzas tomé su cuerpo y lo dejé sobe la cama, cayendo yo sobre él. Durante minutos no movimos ningún músculo. No sé qué hora era, pero sentía que habían pasado días. Mi pene dolía y estaba muy agotado; no quería imaginar lo que sentía Rocco en su culo. Me incorporé y lo vi durmiendo abrazando mi almohada. Lucía tranquilo y en paz, lo que era algo bueno. Lo contemplé unos minutos procurando grabar esa hermosa imagen, y procedí a revisar su culo. Separé sus nalgas con cuidado y vi su irritado y abierto ano, todavía expulsando grumos de mi leche, pero sin rastro de sangre. Suspiré aliviado, aunque creía que pasarían días antes de que volviera a su estado normal. (Cosa que no fue así porque al otro día me dijo que ya estaba mejor). Me ...