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Crónica de una seducción a la tía. Siempre hay un plan B para gozarla
Fecha: 29/08/2020, Categorías: Gays Autor: Nazareno Cruz, Fuente: CuentoRelatos
Los que somos hijos de padres separados están siempre sufriendo el desarraigo, llevados de uno a otro domicilio según disponen los arreglos o desavenencias de nuestros progenitores, lo dicho en buen romance una especie de elemento que sirve para presionarse uno al otro. Sobre todo, cuando no tenemos edad para opinar, solo somos las consecuencias de una relación disruptiva. Es la presentación de, a mis jóvenes dieciocho años, se me autorizó a decidir con cuál de los dos decidía convivir, por razones privadas que exceden el marco de este relato serán ignoradas. Solo basta decir que retorné luego de casi diez años al lugar donde correteé los primeros ocho, al tiempo de esta historia, era el domicilio paterno y su nueva pareja, que al respecto también se generó una historia inquietante y tórrida con mi “querida madrasta”, aunque para los efectos de esta historia, la protagonista es la hermana de ésta, que llamaremos la tía Liliana o Lily como le decimos en familia. Siguiendo el ejemplo de otros lectores, me decidí a escribirles esta historia sucedida hace unos años atrás, es lo que podría llamarse la profecía auto cumplida. La tía, Liliana, hermana de la pareja de mi padre (de ese momento, es decir dos parejas antes de la actual, suelen decir que ser mujeriegos esta en nuestro ADN), volvamos al surco del relato, mujer de buen ver, cuarentona, muy atractiva y sexy, tanto así que la primera vez que nos presentaron, la miré y pensé “me gustas, vas a ser mía”. Vive en el ...
... mismo edificio, dos pisos más arriba, por eso nos encontramos con cierta frecuencia en el ascensor, en la calle o en algún otro sitio, luego de unos meses ya no disimulaba en mirarla de forma harto descarada e insinuante, para que no tuviera ninguna duda de cuanto me gustaba, siempre le dedicaba alguna frase para halagarla o algo sugerente que la dejara pensando, prefería pasar por atrevido y recibir una bofetada, que quedarme con las ganas de hacerlo, pecar por intentar es mejor que lamentarse por no haberlo intentado. Mis primeros “palotes en el sexo” había sido cuando un tío me llevó para el debut sexual con una mujer madurita, como de cuarenta y me dejó a solas con ella, aún recuerdo la recomendación antes de cerrar la puerta del cuarto: -Atiéndelo bien, enséñale como se satisface a una mujer, lo paso a buscar cuando lo hayas hecho hombre. Me enseñó todo y muy bien, fui su alumno más aplicado. Me enseñó a conocer y comprender el alma femenina, esa primea clase duró toda la noche y la señora me sacó como media docena de polvos, una gran docente del sexo y mejor puta. Cada mujer tiene su momento, pero hay que estar en el lugar adecuado, en el momento preciso, en ese instante cuando se produce ese quiebre emocional, es el ahí y ahora. Si se detiene el tren, hay que subirse ya, si no sigue su marcha y es probable que no se detenga más en tu estación. No perder el tren debe ser la premisa, si se detiene agarrarse fuerte a como dé lugar. Chu, chuuuuu!!! A esta máquina ...