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Crónica de una seducción a la tía. Siempre hay un plan B para gozarla
Fecha: 29/08/2020, Categorías: Gays Autor: Nazareno Cruz, Fuente: CuentoRelatos
... infernal, Liliana, la tenía “rejunada” (calada), cuando la miraba se me hacía agua la boca, me la comía con los ojos, soñaba con ella, estaba presente en todas de mis fantasías nocturnas, alguna amanecía con los rastros de una acabada en seco. La tenía en la mira. Me llenaba el ojo y ocupaba mis sentidos. Indagué sobre su vida y su entorno. Le gustaba la música melódica, las rosas rojas, el vino borgoña, las frutillas, los bombones de licor y la literatura erótica: Una romántica hot. Confidencialmente el portero, del edificio averiguó, favor mío mediante, que estaba pasando por una crisis afectiva, creía que debía estaba separándose de un novio pareja, al menos por este tiempo, porque al señor en cuestión hacía más de un año que no se dejaba ver por el edificio. Conociendo sus horarios, empecé a circular por sus mismos horarios de llegada del trabajo, para encontrarnos causalmente. Hasta que… una tarde, viajando juntos y solos, en el ascensor, puse en ejecución el “plan B”. Llamo su atención una vez más, cuando paramos en el piso catorce, la retengo de la mano, y entrego una rosa, roja. Sorprendida, sonríe y acepta. A cambio pido tomar un café. Espero la respuesta, quedamos ambos tomados del tallo de la flor. Se detiene el tiempo. Nos miramos. No hay palabras…, de repente dice: —Está bien..., pero no tengo tiempo de salir. Excusa, para zafar. —No es necesario, si bajas al 10 lo preparo yo, no quedó nadie en casa. –énfasis en la última frase para que no ...
... haya dudas de que estaba solo. —Sí que sos persistente. Bueno... el diez... —“B”, diez B, de buena..., como vos. —Bueno, me cambio y bajo... —Como te gusta… ¡Con crema! —Sonríe, sabe que averigüé cómo le gusta tomarlo, dice: —Sí, ya sabes cómo. Espérame y.… no desesperes… Desciendo veloz como el viento, escaleras abajo, saltando de a dos escalones. ¡Esta es la mía, hoy sí, hoy sí! Llegó el momento, la tengo que seducir. El escenario estaba listo para cuando se diera, el café está listo cuando llama a mi puerta. —Pasá, te estamos esperando… —¿Quiénes? —¡El café… y yo! La hago pasar a la kichinet, suave melodía como música de fondo. El aromático café y el reducido espacio dan a la situación un toque intimista y romántico. Bien próximos, el espacio lo amerita, pongo la taza en su mano, pregunto: —¿Está a tu gusto? —Totalmente, exquisito, como me gusta saborearlo, asoma esa lengua tan prometedora. La invito a pasar al living, mientras sigue desgranando melodías románticas el cd comprado esa mañana, el que más le agrada, bombones de licor… ese fue el golpe de gracia. Se aflojan las defensas, se rinde la fortaleza, relajan sus frenos morales, puedo adivinar hasta sus más íntimos pensamientos: - es hábil este pendejo, me tiene en su trampera y no me suelta, es joven, yo tengo ganas no le hacemos mal a nadie, pues “adelante con los faroles” que este pendejo tenga si día de fiesta, se lo ganó merecidamente por su perseverante. Qué me disfrute y ...