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Crónica de una seducción a la tía. Siempre hay un plan B para gozarla
Fecha: 29/08/2020, Categorías: Gays Autor: Nazareno Cruz, Fuente: CuentoRelatos
... ruidosos, cuando le acabé adentro, abundante y caliente semen. La besé para silenciar los gritos, hasta me mordió los labios, desesperada por lo intenso del orgasmo. Quedamos “regalados”, rendidos, fatigado por lo intenso de la entrega, unidos en mi carne hasta que agotó su transfusión de esperma. No queríamos desacoplarnos, cansados, muy sudados, muy calientes. De costado, enchufados, gozando del bien ganado relax. En este estado de cosas el miembro fue retomando su tonicidad por el afrodisíaco verbal que me daba. Boca abajo, el culo es una ofrenda fantástica, pasmado, mirándola. Abro las nalgas, el dedo enjugado en su concha toma el semen para lubricar el “redondito”. No dice nada, solo espera. Sabe lo que viene ahora, espera y volteando la cara dice: —Es tuyo, te quiero adentro. Solo una vez me lo hicieron torpemente, me dolió, no quiso repetirlo. Hacelo de una vez, antes de que me arrepienta. Con la cremita, el dedo fue haciendo camino. La cabeza en el ojete humedecido, estrecho, pero cedía a la presión y enseguida pude penetrarla completamente. Gocé mucho cuando entré todo en ella, quedé un ratito moviéndome muy poquito, pero todo a fondo. Un placer de puta madre, inigualable, lo máximo. —Duele, duele, pero te estoy gozando, ¡cómo me lo agrandás, hijo de puta!, ¡rómpeme el culo! Un pedido así es una orden. La cogida fue inolvidable, doblaba el vientre y presionaba las rodillas contra el lecho, para que la cola acompañara mis empujones. Nos ...
... mecíamos en armonía, parecía que cada vez entraba un poco más adentro. Culeamos como locos, no sé cuánto duró el increíble traqueteo. La mano de ella y la mía se unían debajo para ayudarse en el clítoris, gime ahogada: —¡Ya!, ¡ahora!, ¡dameeee! El vía libre para liberar el dolor de testículos producido por este largo polvo. Llegó la liberación en la profusa acabada. Angustioso quejido anunciaba otro orgasmo de Liliana, anal? Descansé al fin, dentro de ella. De costado, abrazada por el vientre, para cuando retomé la conciencia estaba afuera de ella. Nos levantamos, duchamos, comimos, ya era de noche. Nos acostamos y dormimos, bueno es una forma de decir, porque hicimos nuevamente el amor, más suavemente. Pasamos juntos la noche. Al despertar, el buenos día fue una chupada de pija y la respuesta un polvo en su dulce conchita. El recuerdo de Liliana en esa noche de amor, es como un dios pagano forjado en mis entrañables recuerdos. Un reflejo de mí mismo, suave, terso y grande por mis deseos, estatua erigida en mi alma a la memoria de esa noche de amor. Qué noche aquella, llena de ternura y de misterio. Jamás podré borrar el encanto doliente que había en su mirada, sintiéndome en sí cuando mi sangre convertida en cálido semen se derramaba en su intimidad de hembra en celo. Volvimos a la realidad, cada uno para su casa, pero lo nuestro pervive. Nos amamos, nos pertenecemos en cuerpo y alma. Cuando vuelvo a la casa de mi padre, siempre me doy una vuelta por ...