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El gordo Lito
Fecha: 04/09/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
... empezó a masajearse su durísima verga mientras esperaba a su víctima. Para Leila que ya había divisado al gordo, no le fue difícil deshacerse de sus inocentes e ingenuas acompañantes y presurosa se dirigió al encuentro de su singular amante. Lito, ya sin control, estaba decidido esta vez a reventar ese tierno y virginal capullito. Leila era preciosa, tenía una carita de ensueño y lucía un cabello corto y ensortijado sin ser pasita, sus labios eran gruesos y cada vez que reía se le hacían hoyitos en sus mejías adornada por una hermosa y blanca dentadura que volvía loco al Gordo. Tan pronto como llego. La candorosa lolita se detuvo riendo coquetamente frente al gordo, tenía solo un diminuto vestido blanco sostenido por dos tiritas a ambos lados de sus robustos hombros. Mirando salazmente a su estuprador, Leila se despojó rápidamente de sus dos únicas prendas quedando completamente desnuda. La vista era espectacular el recio y sudoroso cuerpo de la avezada niña lucia en todo su esplendor, sus pequeños y erectos pechos relucían notoriamente y contrastaban con las anchas caderas y sus enormes muslos, su vientre algo abultado descendía deliciosamente hasta las comisuras, de donde emergía una enorme protuberancia partida por una deliciosa rendija que hace tan apetecible a las niñas. Ebrio de licor y lujuria más los testículos cargados, el sádico hombre recorre con golosa mirada el voluptuoso y apetecible cuerpo de Leila que se contornea provocativamente frente a El, La hermosa ...
... niña muestra ahora su enorme trasero sin dejar de mirar el macizo bloque de carne, que Lito tiene entre sus manos. No pudiendo ya contenerse, la erotizada párvula se arrodilla lentamente para coger entre sus manos la rolliza verga, luego mirándola embelesada, empieza a besarla y lamerla por todos sus contornos ante el frenético delirio del gordo, quien ahora con las manos sobre la cabeza cierra los ojos sintiendo los cálidos labios de la niña. Excitada al máximo, tanto por la vista como por el contacto del enorme objeto que tenía cogida entre ambas manos. Leila descorrió suavemente el prepucio dejando la inmensa y espumante bellota al descubierto, luego abriendo los labios se la introdujo hasta donde le fue posible, con la esperanza de provocar con sus toques y suaves caricias de su lengua, la deliciosa eyaculación que tanto le gustaba. En otras circunstancias El lubrico gordo ya habría sucumbido ante la tremenda mamada que la niña le estaba propinando, pero ahora se encontraba completamente duro y adormecido por los efectos del alcohol. Retirando su tiesa verga de los gruesos labios de Leila completamente baboseados, el Gordo salió por un momento al callejón y mirando a todos lados, se aseguró de que estaban totalmente solos, Acto seguido el corpulento hombre se agazapa pesadamente, para ponerse de rodillas delante de la pequeña mulata. Levantando las suaves y voluminosas piernas Los ojos del sádico sujeto se centran ahora en la virginal rendija de la hermosa y dulce morenita. ...