1. El gordo Lito


    Fecha: 04/09/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... puertas, que habían servido de camerinos donde los otrora visitantes, se cambiaban para refrescarse en la piscina, o para practicar su deporte favorito. Era ahí, donde el rijoso cerdo se bañaba solo o a veces con la niña completamente desnuda, para luego introducirla a una de las habitaciones, donde disfrutaba del hermoso y bien proporcionado cuerpo de la negra. Como le gustaba a Leila tener entre sus manos el grueso y compacto miembro, para después de masajearlo, pasarlo por sus ruborizadas mejillas o engullírselo mamándolo con ávido deleite, ante la algarabía y regocijo del Gordo. A veces la niña se tendía de espaldas en un viejo colchón de paja, para levantando las piernas abrirse con las manos los negros labios vaginales y recibir las arremetidas del exacerbado marrano. Ya con la bellota completamente incrustada en la viscosa vaina, Lito, con los ojos en blanco, espoleaba una y otra vez tratando de penetrar la invicta rendija de la niña. Otras, echada de panza, recibía en su enorme trasero abundantes descargas de semen que emanaban de los inmensos testículos del Gordo. Como le gustaba recibir el cálido y espeso fluido en sus emergentes y duros pechitos, para con sus manos, untárselo por todo su vientre, o recibir por la boca y su hermosa carita potentes chorros del ardiente semen, esto era lo máximo para la precoz y bellísima lolita. Lito era el guardián del viejo y abandonado centro recreacional, los vecinos le tenían en gran estima por ser una persona correcta ...
    ... servicial y respetable, era bonachón y se ganaba rápidamente el cariño y la confianza de la gente. Sobre todo de los niños, a quienes regalaba golosinas y les permitía jugar y bañarse en la pequeña piscina, que era lo único que aun funcionaba del viejo establecimiento, además de algunos destartalados juegos. Fue ahí, donde Lito conoció a la picara negrita, cuando en un caluroso día de verano, esta se bañaba completamente desnuda con otras niñas. Otras veces, observaba a Leila como complaciente se dejaba montar por algunos maltones que le hacían cositas ya no de niños. Por lo tanto, siendo un hombre solitario, estas visiones fueron debilitando sus valores morales, para que en su lugar aparezcan con fuerza morbosas tendencias e insospechados apetitos que todos llevamos, aunque nunca lo aceptemos. Hasta entonces el Gordo había actuado con prudencia, pues nunca había intentado penetrar a la niña por temor a lastimarla y tal vez ser descubierto. Sin embargo lo inevitable tendría que ocurrir. Una tarde en que había bebido más de la cuenta, Lito encontró a Leila jugando cerca de los baños con unas amiguitas. Al ver a la sensual y provocativa petisa. El gordo le hizo unas señas mientras se dirigía a uno de los viejos y deshabitados cuartos, Estaba excitadísimo y tenía la verga reventando producto de una tremenda e inusual erección. Completamente adormecido por los efectos del alcohol, el cachondo y regordete hombre se desvistió y luego completamente desnudo se recostó en el viejo sillón y ...
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