1. El gordo Lito


    Fecha: 04/09/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... vencida, el depravado cerdo experimenta como esa caliente y apretada rendija: Le estruja, le exprime con latentes contracciones el rígido miembro, causando en este, inefables delirios de placer. La inocente victima teniendo encima a su estuprador, aprieta las manos y mordiéndose los labios soporta el inmenso dolor, cada vez que el verraco cerdo le emboca vaginalmente el duro embutido, enterrándosela por completo entre las robustas nalgas, mientras sus enormes testículos golpean con furia las rechonchas posaderas de la niña, una y otra vez, aquel duro embolo de carne, entra y sale salvajemente de la maltrecha y dilatada vaina, acompañados por los quejidos y lloriqueos de la abusada morenita. Paulatinamente la valiente niña va cediendo para tranquilita y resignada dejarse someter, pues no le queda más que soportar las profundas arremetidas del punzante miembro. Enterrado por completo en el tierno cuerpo de la infante, el sádico cerdo aceleró con poderosas embestidas la consumación del infame acto. Sintiendo su vigorosa verga estrujada dentro de la infantil intimidad de Leila, el infame Gordo, experimenta por fin el delicioso y placentero cosquilleo que precede a la inevitable eyaculación. Sujetando fuertemente el sofocado cuerpo de la adolorida niña, El pedófilo sujeto le hunde por última vez toda la longitud de su rolliza verga, descargando con fuerza abundantes y espesos chorros de semen. Un bramido como de fiera salvaje dejó escapar de su pecho el estuprador, a medida que ...
    ... inundaba una y otra vez con enérgicas emisiones de perlino semen la matriz de la niña. La jodida y palpitante concha ensartada en su robusto miembro, exprime, succiona las copiosas eyecciones de leche, mientras la párvula completamente vencida, deja que su instintiva naturaleza se encargue de terminar el insano acto, para lo cual su inmaduro y tierno cuerpo no estaba aún preparado. Leila siente como ese torrente de ardiente y espeso fluido, inunda rebasando y quemando su ya prostituida intimidad. Finalmente el robusto y fibroso musculo aun insertado entre los negros labios vaginales, va perdiendo lentamente rigidez y tamaño, mientras las incesantes contracciones vaginales, absorben las ultimas y ya débiles emisiones de semen. Acto seguido el impúdico gordo desenvaina su enorme verga de la jodida matriz de la niña, quien al fin quedaba libre de su violador. Por unos instantes Leila se quedó tendida, estaba exhausta, sin fuerzas ni siquiera para vestirse, lentamente se sentó en el viejo y destartalado colchón mientras con una de sus manos, masajeo suavemente su adolorida y maltrecha vulva, para calmar un poco el ardor que esa inmensa verga le había causado. Con una mezcla entre dolor y placer la la negra miro acusadoramente al gordo mientras este terminaba de vestirse, para rápidamente desaparecer asustado y nervioso, dejando a su suerte a la desvirgada nenita para quien aún no terminaban los tormentos. Copiosas y abundantes emisiones de semen comenzó a vomitar la abierta y ...
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