1. El gordo Lito


    Fecha: 04/09/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... cara de la niña dejándola completamente embadurnada. Esta escabrosa experiencia aún para el impúdico y experimentado cerdo había sido ya demasiado, recostándose en un viejo sillón, Lito se desparramo quedando completamente exhausto y aun gimiendo pleno de satisfacción. Por su parte Leila, miraba al gordo con pícara sonrisa al tiempo que de su boca, resbalaban abundantes residuos de semen que caían sobre sus hinchados pechos y parte de su vientre. — Estos eróticos y obscenos juegos no eran desconocidos para Lito y la avispada negrita, pues habían pasado ya dos meses desde que el pervertido individuo completamente borracho, sorprendió a Leila, quien con unas amiguitas escondidas tras unos baños, se deleitaban observando con curiosidad el diminuto y erecto pene de un niño. – ¿ Quieren ver un auténtico pene,?– dijo El Gordo mirando pícaramente a las abochornadas mocosas, luego bajándose sus anchos pantalones, mostró su flácido y enorme miembro a las inquietas y osadas infantes quienes quedaron perplejas y estupefactas, al contemplar por primera vez el miembro de un adulto. – ¡ Aaaah pendejas !. les gusta la verga? – vocifero, luego riendo burlonamente se dirigió al local, donde se encontraban los servicios higiénicos y metiéndose en una de las regaderas, se dio su acostumbrado baño. Lo que para Lito fue solo una broma, para Leila fue el despertar a precoces e insanas tendencias carnales. Más tarde cuando el viejo se había olvidado del asunto y se afeitaba placenteramente en ...
    ... una de las viejas duchas, notó por el espejo como tras la pared era observado por una agraciada morenita, era Leila. Haciéndose el desentendido, el sádico viejo bajó disimuladamente su trusa para enseñar nuevamente su membrudo pene, solo que esta vez en completa erección. Para la candorosa negrita, esta impúdica y provocativa visión fue ya demasiado, pues avivo más en ella la tremenda curiosidad, por experimentar antes de tiempo los placeres propios de adultos. Desde ese día y casi como jugando, el libidinoso hombre había iniciado una peligrosa relación de la cual ya no podría escaparse. Entonces fue espiado constantemente por la salaz morenita, quien fue despertando en el solitario sujeto animalescos y depravados instintos sexuales. Como es obvio, no le fue difícil al viejo ganarse la confianza de Leila, pues con acciones e insanas actitudes además de algunas propinas, Este, había alborotado prematuramente los naturales instintos sexuales de la negra, quien también ahora gozaba placenteramente, de los lúbricos estímulos que aquel rijoso cincuentón le provocaban y que cada vez eran más atrevidos. La niña lo buscaba desesperadamente llamándolo todos los días por el inmenso y abandonado centro recreacional. Por las tardes se metían a los viejos baños hasta entrada la noche. Donde el gordo daba rienda suelta a sus insanas tendencias. Estos abandonados servicios higiénicos se encontraban al final de un ancho pasadizo, a cuyos lados se apostaban varias habitaciones, algunas ya sin ...
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