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Robin y su negra verga
Fecha: 29/09/2020, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... abrirlo. Comenzó a deslizarlo por la verga y no lograba ponerlo. -¡Espera! A la vez que le pedía llegue con la boca a su pene y lo llené de saliva. Entonces pudo comenzar a colocarlo, la goma se ponía muy tirante y resultaba difícil meter su tremendo miembro en el profiláctico. Cuando terminó lo miré perplejo, solamente había cabido la mitad de la verga, nos miramos y comenzamos a reír. -¡A la mierda! Me han dado de los medianos. -¿Tú estás bien? -Sí, no corres peligro. -Yo también estoy sano. Y tiró del condón que se rompió al sacarlo. Me iba a follar a palo y sería mejor, de otra forma podía dejarme el condón dentro del recto. Volví a mi posición inicial y reanudamos los besos. -No he sentido esto con otros chicos. Susurraba en mi oído. -Nunca me han metido una verga como la tuya Robin. -No te preocupes, iremos despacio y lo pasarás bien. -¿Confías en mí? Le miré a los ojos y le abracé para susurrarle al oído. -Sí Robin, sé que me lo harás bien, quiero tu gorda verga en mi vientre, aunque me duela o me rompas, estoy tan deseoso. Se apoyó en el codo de su brazo izquierdo y con la mano derecha llevó la verga a mi hoyito. La presión de la verga sobre mi culo iba aumentando, el glande que no era muy abierto entró fácilmente. El precum que le salía y los jugos de mi ano lubricaban de maravilla el proceso. Me abracé a su espalda. -Empuja Robin, empuja. El enorme garrote comenzó a deslizarse en mi culo, lo sentía deslizarse anchando ...
... el conducto. -¡Ahhh! Robin, sigue, no pares, que rico Dios mío. Apretaba sus nalgas con fuerza empujando para entrar, y contraía el cuerpo en pequeños empujones que iban logrando que entrara centímetro a centímetro. La sacaba y la metía avanzando un poco más, notaba que tocaba fondo en mi vientre y me dolía, respiré fuerte para relajarme y me empujé hacia él. Sus huevos chocaron con la entrada de mi culo. -Robin, estás todo dentro de mí. Tenía toda su hombría en mi interior, nos mirábamos asombrados los dos, sin podernos creer que aquella barrena de carne hubiera entrado tan fácil y toda ella. Se quedó quieto, esperando y mientras mi culo se hacía a su verga, comenzó a besarme, cuando se movía un poco notaba sus cojones de toro pegados a la puerta de mi ano. Apretaba y distendía mi esfínter hasta notar que salía y entraba sin dificultad. -Dale Robin, empieza despacio. Comenzó a bombear con suavidad y coloqué las manos en sus muslos para controlar las embestidas, las estocadas eran suaves, pero en un continuo mete saca, hasta sacar casi toda la verga y volverla a meter. No podía controlarme del placer que sentía, y suspiraba continuamente gimiendo con grititos de placer cada vez que me perforaba, resultaba riquísimo y era un follador experto sabiendo embestir y moverse en mi interior logrando mi mayor gusto y placer. No parecía estar cansado aunque sudaba, yo también tenía que retirarme el sudor para que no me entrara en los ojos. -¡Ayyy! ¡Ayyy! ...