1. El Baldío y El Mirador. 10ª parte.


    Fecha: 17/10/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: sexigaleno, Fuente: SexoSinTabues

    ... salí a la farmacia más cercana a comprar unas pastillas para el dolor y una crema desinflamativa para ponerle, ya que se quejaba de lo sucedido. Al regreso estaban platicando con ella Jacqueline, Liliana y Perla, mientras Miriam se tomaba con sus manos su vientre plano, por lo que la tomé de la mano y la lleve a ese lugar de juegos y le di su pastilla para el dolor, le apliqué con cuidado la crema desinflamativa, le acomodé su traje de baño y salimos de nuevo a que se acomodara y no sintiera las molestias en su anito, en eso me dice Jaqueline, ¡Marvin, ven que necesito hablar a solas contigo!, y me llevó al espacio de juegos de mesa, ¡oye Marvin, no se vale que a Miriam le diste bien por el culo! Y a mí sólo solo me diste un poco tú puntita, ¡yo voy a querer, como se lo hiciste a ella!, aquí y solas, ok, sí pero tú eres más gritona que ella, y se van a enterar las demás como hace rato y vienen a parar oreja a la puerta, ¡qué me importa, tú me haces la cola y se acabó!, mira traje el lubricante de papá, para que me lo hagas bien, ¡pero antes me das un poquito por la concha!, ok. Ya desnudita y en la mesa de billar, ella abriendo sus piernas me fui directo a lamer su hermosa rajita rubia adornada de escasos vellos dorados como su cabello, a la que le daba sorbidas de jugos de almejita tierna, a los pocos minutos ya la estaba penetrando vaginalmente, ya ella aguantaba un cincuenta por ciento o un poco más de mi hombría, era esplendido ver cómo su manjar me absorbía lentamente ...
    ... y al retroceder mi glande se traía al exterior sus labios menores mostrándome su pequeño clítoris que erecto fuera de su fundita señalaba a mi ombligo, entre las ligeras embestidas me regalaba sus jugos que vidriosamente observaba en lo que entraba y salía de mi carne varonil, sus gemiditos acompañados de breves gritos hacían que perdiera la cordura, pero no iba más en ella, ¡sólo lo que me aguantaba!, de ahí me destrabé de hermosa conchita, por lo que se incorporó dándome la espalda como invitándome a comer lo que semanas antes ya había degustado, pero de manera breve, ahora ella se daba, le fui acomodando entre sus nalgas blancas como la leche mi inhiesta erección, pero por la posición ella más baja que yo, se tuvo que subir a una reja de plástico y parando su culito me aferre a su cintura y fui perforando suavemente ya el lubricante del tubo ella se lo había puesto, yo no lo hice, con la viscosidad de este y el calor de esa zona anal, mi pene se alojaba de a poco, ¡siguiendo su camino!, ayyyyyy, ayyyyyyy, despacitooo, ayyyyyyyyy, lentamente fui metiendo el glande inflamado en ese ojito trasero, hasta que por fin como en la anterior vez con ella ¡lo despareció!, entre pujiditos y ayes de dolor seguí mi camino en ese estrecho orificio, sus gritos agudos fueron a dar a los oídos de las demás e inmediatamente se posesionaron de la ventana que a espaldas mías estaba, y ellas eran observadoras de esa desfloración anal a Jacqueline, quien aparte de sus gritos y pujidos aguantaba ...
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