1. El Baldío y El Mirador. 10ª parte.


    Fecha: 17/10/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: sexigaleno, Fuente: SexoSinTabues

    ... dos!, ellas hicieron que me erectara al máximo, sentía que mi pene cabeceaba mirando al techo de ese lugar, ¡no lo cogemos!, dice Marina, >>> sí, claro que sí, ¡ahora es cuando!, dice Vianey, quien no soltaba mi erección con su mano, en eso se sube Marina a la mesa y pasa sus piernas por mis laterales torzales y se acomoda a manera de ponerse encuclillada, cuando siento que se coloca mi cabeza inflamada en su rajita húmeda y de a poco me iba absorbiendo dentro suyo, delicadamente se hundió sola con la ayuda de la saliva de Vianey y sus juguitos se acopló correctamente, su vaginita desapareció mi pene y así se daba a moverse encima de mí. Con esos movimientos que rotaba su cadera y cintura, sentía que mi glande expandía por dentro su útero pre-adolescente, a los minutos ella se me encimó y con sus manos en la mesa para no abrazarme ella se salía un poco y se volvía a meter varias veces, hasta que en mis oídos llegó la sinfonía de gemiditos dulces que acompañados de su respiración agitada se estaba regando a chorritos de sus orines, ya que me sentía calientemente mojado de ese baño dorado que me tiró, para quedarse quieta e irse retirando con su almejita satisfecha. Ya estando de pie y al lado de Vianey, le dice ¡órale te toca cogerte!, >>> sí, pero mira cómo lo dejaste de mojado, ¡te orinaste en su verga!, >>> ah sí, ¡espera ahorita lo limpio!, con una toalla se dio a limpiarme y yo según durmiendo veía todas las acciones que me estaban haciendo, >>> ¡órale ya está seco, ...
    ... móntate en él!, >>> sí, pero ayúdame tú, a sostenerme por las axilas, ¡no sea que me vaya a lastimar yo sola!, >>> ya encima de la mesa Vianey se acomodó igual que Marina y se fue sentando hasta encontrar su pepita con mi palo que no había perdido nada de erección, y Marina la sostenía por las axilas, con precaución Vianey se fue comiendo mi carne, y se escuchaban sus pequeños gritos que casi en voz baja me regalaba, ayyy, ayyyyyy, ¡no me sueltes Marina!, nunca me la ha metido mí abuelo en esta posición, no, cómo crees, ¿te duele mucho?, ayyy sii, pero, ¡si tú te lo comiste, yo también me lo comeré!, de a poco su estrecha vaginita ya casi sentaba en mi pelvis, cuando le dice a Marina ¡ya suéltame!, y un breve sentón se dio sola y mi masculinidad ya estaba desparecida en esa nena, que en gritos y pujidos se daba, ¡esta chica fue puros gritos!, pero no se salía, aguantaba lo que se estaba comiendo, nunca se movió cómo Marina, sólo se dio a tallarse de atrás para adelante con mi pene adentro, hasta que le llegó un orgasmito que igual previo a este me orinó similar a Marina, ya pasada la excitación se bajó, pero yo no había terminado, así que me hice el que despertaba en esos momentos y las vi que se tallaban mutuamente sus vaginas entre sí. ¿Pues qué me hicieron chamacas cabronas?, en un tono enojado les dije, >>> este, ¡pues la verdad nos cogimos solitas con tu verga!, me dice Marina, >>> con razón yo creía que estaba soñando que alguien me estaba haciendo el amor, pero miren yo no ...
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