-
Sufro de fiebre sexual por falta de macho
Fecha: 21/10/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Arandi, Fuente: CuentoRelatos
... mera verdad, tu prima ya llevaba varios meses rogándome que se la volviera a meter. Vamos que me la volviera a coger como antes, pero yo... pues lo que ya te dije. Como que no me sentía bien para eso. Además, como que ya se estaba obsesionando. Incluso me ofreció ser mi mujer. Le dije que eso no iba a pasar, que mejor se consiguiera un novio. Alguien sólo para ella. Que era lo mejor. —Por cierto, ¿sabes si ya tiene novio? —Pu´s sí —dije mecánicamente, sin saber de qué otra manera responder. —Ah que caray. Pos ni modo, habrá que ponerle los cuernos al vato—dijo y rió. Siguió hablando pero en mi mente sólo enfocaba una cosa, Gertrudis le pondría los cascos a mi hermano. Por lo menos Mateo ya estaba dispuesto a ayudarla en ello. ¿Qué debía hacer? Mientras iba sentada junto a Gertrudis, en los asientos del camión que nos llevaba de regreso a San Nicolás, no dejaba de pensar en eso: ¿Qué debía hacer? Después de todo, eso no cambiaba el hecho de que gracias a Gertrudis pude conocerlo a él y pude vivir tan maravillosa experiencia. Ambas guardamos silencio el camino restante. Gertrudis, quizás por respeto. Ella sabía muy bien lo que había vivido minutos antes. Era, sin duda, una de las experiencias más importantes de la vida. Ella lo vivió también y, de cierta forma lo compartió conmigo. De seguro que ella guardaba silencio al saber, en carne propia, cómo me sentía en aquel momento. Por mi parte, tomé una decisión: Guardaría lo que sabía de ...
... Gertrudis como un secreto de cama. Algo que sólo saben las personas involucradas. Al final de cuentas, yo ya tenía el mío propio. Sin que mi hermano ni nadie más lo supiera, y todo gracias a ella. Yo había sido desquintada por el mejor desvirgador que pudiera imaginar. Y aquel secreto, sabía perfectamente, me lo guardaría bien, la que al final se convirtió en mi cuñada. —¡¿Así que no te importó que ella fuera a tener sexo con Mateo más adelante?! Digo, estaba por engañar a tu hermano con el mismo hombre del que quedaste prendada... el mismo hombre que acababa de haberte hecho mujer. Olivia recordaba el rostro de su marido mientras le preguntaba aquello y no podía evitar sonreír, ahora que había regresado y que se bañaba en el río de San Nicolás. —Así fue y no me arrepentí, la verdad, porque tiempo después, cuando íbamos a dejar San Nicolás para venirnos a los Estados Unidos, fue la misma Gertrudis quien me hizo la valona para poderme despedir de Mateo antes de dejar México. Mientras ella le ponía con Luis, como si no hubiera mañana, yo pude pasar casi todo un día entero con el hombre que más nos había hecho felices a ambas. Olivia recordó como su marido se mostró un tanto desencajado al haberla escuchado. Sin duda aquello lo había cimbrado, no obstante, la expresión en sí combinaba otras huellas; había algo de excitación en los desorbitados ojos de Johnny y en sus hinchados labios. También le temblaban las manos. Las palabras de su, ahora esposa, lo habían afectado ...