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La evolución de Anita (5)
Fecha: 22/10/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: vladi, Fuente: CuentoRelatos
... pendientes y pinturas. Cuando me vio Jacinto me dijo que estaba realmente buena y me dio los zapatos que eran una especie de zapatillas destalonadas, con medio tacón y un pompón en el empeine que eran una completa horterada, pero le dije que me gustaban. Se sonrió y me dio una caja que contenía una bata blanca semitransparente muy amplia hasta el suelo y con plumas blancas en el borde de las mangas y en el bajo. Me puse todo; la verdad es que estaba riquísima y parecía una autentica leona. Hicimos casi cien fotos, con esta lencería y con el mini traje rojo con lencería negra que me había regalado. Al final nos quedamos las seis más sugerentes, esas eran las que iban a servir de atractivo para los clientes que iba a traer mi chulo. Pocos días después, Jacinto me dijo que ya tenía un cliente para el viernes por la tarde, me dijo que cumplía todas las exigencias, incluso me envió una foto; no era mal parecido y de algo más de cincuenta años. Me confirmó que era de confianza y que se había quedado viudo hacía más de dos años y estaba muy salido, pero que como era más bien tímido no se atrevía a buscar a alguien que le aliviara y estaba harto de meneársela. Jacinto le traería a casa, me lo presentaría y vendría a recogerle una vez satisfecho el zagal. Así fue y el viernes a eso de las tres de la tarde ya estaba yo en el tajo. Me di una ducha, me pinté las uñas, me maquillé a fondo, me perfumé y me vestí toda de blanco incluida la bata y los zapatos, con unos pendientes con ...
... piedra roja y peluca negra. La verdad es que yo misma me ponía cachonda de verme en el espejo. Jacinto se fue a por José Luis y yo me quedé encendiendo las velas rojas. Poco después de los cinco Jacinto tocó el claxon, nuestro primer cliente había llegado. Llamaron a la puerta y yo les dije que pasaran, pero me disculpé porque estaba en el baño acabando de arreglarme. Al poco tiempo salí toda vestida de blanco con la bata hasta los pies, parecía una reinona. Jacinto nos presentó y yo le di dos besos. La verdad es que el tío tenía que haber estado bien bueno, ahora un poco mayorcito, pero todavía tenía un arreglo. Les pregunté si querían una copa, Jacinto me dijo que tenía prisa que ya vendría cuando le llamásemos para llevar a José Luis a su casa, nos despedimos, se marchó y yo cerré la puerta con cerrojo para que no nos molestaran, le dije. Le preparé un whisky y para mí un gin tonic y me senté en el sofá a su lado, pero no demasiado cerca, de manera que enseñaba todo el muslo medio cubierto por la media y el liguero, la bata hacia atrás arrastrando en el suelo. El chico estaba un poco nervioso así que decidí darle un poco de palique antes de meternos en faena. Hablamos de intrascendencias y dije que iba a poner música suave; al sentarme lo hice muy cerca de él de manera que nuestros muslos se tocaban. Le puse la mano en la rodilla y le pregunté si había estado antes con un travesti, me dijo que no y le dije que estuviera tranquilito que yo sabía cómo hacerlo y que iba ...