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La evolución de Anita (5)
Fecha: 22/10/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: vladi, Fuente: CuentoRelatos
... a disfrutar haciéndome y haciéndole yo lo que quisiera y que me tratara como a una puta que era lo que yo era. Así le di un beso en la mejilla, a lo que él me contestó con otro en la boca, mientras me acariciaba el sostén. Le pregunté si le apetecía bailar música romántica, naturalmente me dijo que si así que me levanté y puse la canción “Jè t’aime ma non plus” creo que conocéis la música y el tema, nos levantamos y el chico se arrimaba, pero no mucho así que le agarré por la nuca y los hombros y le apreté bien apretadito. Parece que la cosa funcionó porque empezó a besarme en el cuello y en las orejas y la verdad es que empezó a ponerme a tono. En un momento le dije que la bata me estaba molestando así que me la quité y me quede en sostén, tanga, liguero y medias. Ni que decir tiene que ya notaba yo su bulto porque la situación era bien erótica. Empecé a meter mi pierna entre las suyas, él lo entendió y me apretaba con las suyas y se daba algún que otro restregón. Siguiendo con la situación le dije que prefería la piel a la tela de manera que: —¿Por qué no te quitas los pantalones? me raspa la tela. Dicho y hecho, se desnudó todo excepto el slip, de manera que pude ver y notar que estaba bien empalmado y que parecía que la tenía más bien pequeñita, lo que era buena noticia. Seguimos achuchándonos al compás de la música y empezamos los morreos metiendo la lengua. En un momento bajé mi mano por el costado y la moví hacia su paquete, pude comprobar lo que había ...
... notado, está bien caliente y la tiene pequeñita. Dio un profundo suspiro, yo me separé un poco le sonreí y le metí la mano por debajo del slip y le noté ya muy mojadito. —Cariño creo que lo estas deseando, yo también estoy bien caliente —le cogí la mano y me la metí por debajo del tanga— podemos hacer lo que quieras ¿Quieres magrearme un ratito?’ No me contestó así que le llevé al sofá, traje una toalla para no manchar y le quité slip y calcetines, yo también me quité el sostén y le anime a que me chupara y mordisqueara los pezones y me acariciara las nalgas y los muslos que son tan suaves; empecé a notar que estaba a punto de correrse así que le pregunté con voz muy zalamera «Te noto ya muy caliente, ¿Quieres que te la chupe?» me dijo que si con la cabeza, así que le puse el condón con cuidado de no tocarle mucho, no se me fuera a derramar en los prolegómenos, le hice sentarse en el sofá con los pies en el suelo abierto de piernas y yo con tanga, ligueros y medias me arrodillé delante, le cogí los huevos con una mano acariciándole el perineo y con la otra mano le cogí la pollita y empecé a chupársela. La verdad es que no aguantó ni cuatro emboladas, a la tercera empezó con «Ay, ay Anita que me voy, que gusto, que gusto» y se me corrió como un ternerito, pero en buena cantidad. Una vez tranquilito, me dijo que llevaba más de un año sin tocar hembra y más de dos meses sin correrse y que disculpara. Yo le contesté que a mí no me importaba, que yo estaba allí para eso y que ...