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Vacaciones (semana santa)...
Fecha: 23/10/2020, Categorías: Gays Autor: renovatio111, Fuente: xHamster
... procura que nunca más se te vuelva a crear, está ahí agazapada y cualquier momento lo aprovechará para encerrarte de nuevo dentro de ella. Esa coraza tiene un nombre, el miedo. Yo ya estoy viejo, pero la he arrojado bien lejos. Es hora de que te conviertas en un hombre completo y hasta que no lo consumas no lo serás. Ahora soy yo soy tuyo y quiero tenerte dentro. No creas que me gusta, pero si he de entregarme ante alguien, que sea ante ti. Ponte de pie.El muchacho obedeció. Se irguió con las piernas separadas, el pecho poderoso, el miembro a medio camino. Mirando al hombre maduro al que admiraba de rodillas frente a él, mirándole a los ojos.Manuel puso las plantas de las manos sobre la arena y bajo la cabeza hasta besar los pies del hombre que estaba a punto de nacer. Limpió con su saliva el polvo de arena de los tobillos, del empeine.Besó las piernas, las rodillas y fue subiendo hasta que se encontró con la verga virgen que lo iba a convertir en otro hombre. La besó y se la introdujo en la boca, sintiéndola crecer.El joven miraba desde arriba a su macho. Ni un solo movimiento femenino en su sumisión, ni erección que delatase un sometimiento placentero. Su actitud era digna incluso arrodillado, la dignidad de un guerrero antiguo que acepta con nobleza la derrota. Ya no sentía frío, una nueva sensación de poder lo invadía, la lengua del hombre despertaba a pesar de su inexperiencia su deseo.Aquel semidios que había lamido sus pies, acarició los muslos hasta llegar a las ...
... nalgas: Todavía macho acarició el ano del joven que le reprobó el gesto apartándole la mano.-Si quieres que lo haga, compórtate como un hombre, como lo he hecho yo contigo.El pescador bajó la vista humillado y puso las manos a la espalda.El muchacho acababa de romper su cascarón, y el veneno del poder se le subió al trono en el que realmente se asienta; los testículos.-¡Ofrécete!Manuel se dio la vuelta y apoyó la cabeza sobre la arena. El joven dios le abrió las nalgas y escupió en su entrada, con uno de sus dedos le acarició el agujero caliente, introdujo un dedo. La respuesta fue una contracción. Insistió hasta que el marinero se acostumbró a esa nueva humillación a la que había accedido voluntariamente; la invasión.Cuando el hombre joven metió su verga el pescador apretó las mandíbulas en un gesto de dolor, pasó sus puños hasta el mentón intentando evitar cualquier gemido de dolor que aumentase su humillación placentera de sentirse entregado.La penetración se sucedía y el dolor fue reemplazado poco a poco por una extraña sensación de placer. El joven mantenía el bombeo con una erección constante, que lejos de decrecer aumentaba con el contacto cada vez más placentero para ambos.El hombre maduro se mordía la mano para acallar el nuevo placer que sentía en la entrega a ese muchacho que no tardó mucho en darse cuenta.-Tira el yelmo bien lejos, arrójalo al mar para que lo convierta en herrumbre- gritó el joven mientras que pasaba una mano por debajo del vientre de su hombre y ...