1. Las tardes con perros


    Fecha: 24/10/2020, Categorías: Zoofilia Autor: Eduarda, Fuente: SexoSinTabues

    ... orinar, dejé que el perro entrara, posiblemente Beto recordaría que la última vez me la dio por el culo en el baño. Sentada en el inodoro le dije: -Beto, dame la patita. El día anterior le había cortado y limado las uñas, comprobé que estaban bien. Salimos del baño y entramos al dormitorio. Cerré con llave. Me saqué los calzones y se los hice oler, los tiré sobre la cama, de pie me quité el vestido. Quede desnuda frente al perro. Beto giraba a mi alrededor sin saber por donde empezar. Por fin se decidió y comenzó a olerme el ano y la vagina. Abrí mis nalgas con las manos y le ofrecí el culo. -Beto, lameme el culo- le ordené. El perro me lamió mi ano. Mi culo estaba lleno de saliva y mi vagina se estaba mojando desde adentro. Luego el perro dejó de lamerme, se acostó y comenzó a lamerse el pene que mostraba la punta y algo más fuera de la vaina. -Beto, no te hagas la paja que vamos a coger- le dije. El perro no me hizo caso y siguió lamiéndose. Me puse en cuclillas frente a él y me ofrecí. -Vamos Beto, lameme aquí- le supliqué frotando mi concha. Apenas comenzó a lamerme me puse de pie, ahora él me lamía la concha y yo lo acariciaba. Recordé cuando, de rodillas, yo le chupaba la verga y los huevos a Fabián y el me acariciaba la cabeza. Después me puse en cuatro patas frente al espejo. El perro me lamió la cara, olió mi vagina y siguió lamiéndome el ano y la concha. Hizo el primer intento, me montó, se frotó sobre mi culo, dio unos golpes a mi ano con la punta del pene, ...
    ... desmontó y volvió a lamer mi cara. Su olor a perro era fuerte. Me senté en el piso con las piernas abiertas y el perro entre ellas. Como jugando acaricié todo su cuerpo hasta tomar su pene, yo lo masturbaba y el se quedaba inmóvil. Lo recuerdo como si estuviera ocurriendo ahora: cuando comienza a inquietarse, dejo de masturbarlo, le ofrezco los pezones y él los lame, regreso a mi posición de perrita frente al espejo. -Vení Beto- le digo golpeándome el culo. El perro viene derecho a montarme, lo hace con rudeza y se mueve con desesperación. -Tranquilo Beto- le digo. La punta del pene golpea en la entrada de mi ano, pero hoy quiero que me lo meta en la vagina. Ya estoy más caliente que una perra en celo. Agacho la cabeza y levanto en culo para quedar en mejor posición. Ya está, ya me lo está metiendo, el bulbo del pene del perro ya golpea fuerte la entrada de mi vagina. Miro el espejo, el perro que me está cogiendo tiene cara de degenerado, yo tengo cara de niña buena. Me entra toda la verga del perro. Ahora tengo todo el bulbo adentro. El perro me está dando duro, me duele mucho y me gusta más. Solo un perro puede darme este placer sexual puro, un placer animal, bestial. Yo soy un animal, lo único que me diferencia de Beto es que el es macho y yo hembra. Miro en el espejo como soy cogida por mi perro Beto, el perro es bueno, yo me siento una degenerada, una pervertida. Sentirme una pervertida me calienta más. Solo soy una vagina que está siendo satisfecha. Me duele grito me gusta ...