1. Un hombre casado (mecánico) me convierte en su puta. Parte II


    Fecha: 25/10/2020, Categorías: Gays Autor: EduardoDz, Fuente: SexoSinTabues

    ... puta sucia. Te espero hoy, SIN FALTA, a las 9 pm, en la calle …………” Aquel mensaje me puso como loco. Me asombraba su descaro y seguridad para mandarme algo desde su celular personal. Como si no le importara nada, y sólo quería poseerme. Como bestia en celo. Toda esa tarde me la pasé confundido y caliente. No quería creer que yo fuera todo lo que él me decía. Eran insultos y cosas sucias… Pero, me excitaba en gran manera. Cuando se acercaba la hora, había decidido no ir, por supuesto, pues me obligué a recordar las cosas desagradables de lo ocurrido en el taller, cuando se la mamé. Pero unos minutos antes de que fueran las 9, me levanté, me cambié. Salí de mi casa sin decir nada, y salí a la calle… El corazón me latía a mil por hora, temblaba, estaba muy nervioso. El lugar donde me había citado era una calle muy sola, a orillas de mi colonia. Enfrente había un campo desierto con uno que otro árbol, y era muy oscuro. Estaba muy nervioso, pues me estaba adentrando a una boca de lobo, a las manos de un pervertido. Antes de salir de la colonia, me encontré con una vecina, que llegaba de su trabajo. Era madre de una de mis compañeras de escuela, y siempre me insinuaba que anduviera con su hija y me cerraba el ojo. Esa vez me miró y me sonrió… ––¡Hola, guapo! ¿Vas a hacer ejercicio? –peguntó como confundida. ––Sí… –me limité a decir con una sonrisa. Mi corazón palpitaba tan fuerte que creí que lo escucharía. ––Ay, ¿pues no es muy tarde ya? –dijo recorriendo con sus ojos todo mi ...
    ... cuerpo. Me limité a encogerme de hombros. ––Bien, para que mantengas esa linda figura, buenas noches. Me despedí y caminé más rápido. Cuando llegué a la oscura calle de la cita… miré un carro estacionado cerca del final de la pared de las casas de la colonia. Cuando caminé un poco más, las luces se prendieron y el motor se encendió. Seguí caminando y el carro me alcanzó, cuando estuvo a mi lado, él se asomó por la ventana y me dijo: “entra, puta. ” Me entró un miedo repentino, por su voz gruesa, su aspecto desalmado. Venía con su ropa de trabajo, todo sucio, cabello alborotado, y se veía demasiado musculoso. Salí corriendo. Y el carro me persiguió. Cuando estaba por dar la vuelta a la calle para salir por un callejón a la civilización, él salió de su carro y me alcanzó. Me tomó por la camisa y me jaló violentamente hasta su cuerpo. Me cargó y me aventó al asiento trasero de su carro. Cerró la puerta tan fuerte que creí que el vidrio se rompería. Le dio la vuelta a su carro y manejó tan rápido que me dio más miedo. Seguía acostado en el asiento, con muchas ideas en mi cabeza, pero entre todo, la excitación comenzó a convertirse en lujuría y deseo. Veía sus hombros y cara de perfil cuando manejaba, todo con una mirada intensa. Al levantarme porque el carro se detuvo, estábamos lejos de la calle, había ido por un camino de terracería, cerca de un árbol grande en el campo. Como había apagado las luces de su carro, no se veía casi nada por la oscuridad. ––¡Ven aquí! –me dijo abriendo ...