1. Un hombre casado (mecánico) me convierte en su puta. Parte II


    Fecha: 25/10/2020, Categorías: Gays Autor: EduardoDz, Fuente: SexoSinTabues

    ... la puerta, y jalandome por el cuello. –-No, por favor –le dije, asustado. Él comenzó a reírse. ––¡Por favor, maricón! Tú solito has venido, solito te pusiste en esta situación. ––Pero no quiero, no quiero… –supliqué, temblando, mientras él me arrodillaba ante su vergota, apretujada en su pantalón. ––¡Claro que quieres maricón de mierda! ¡Ahora saca tú solito la herramienta que vas a usar esta noche! Se quedó frente a mí, con el paquetote apretado junto a mi boca y nariz. Sin tardar mucho, toqué su pantalón y comencé a bajarle el cierre. ––Así me gusta, zorrita sucia, mira como ves mi herramienta. Cuando salió, era el palo enorme que recordaba. Grueso y venoso. Cuando estaba por metermela a la boca, me dijo: ––Detente, zorra. Alcé la mirada y vi su cara de macho morboso. ––Ponte de pie, zorra sucia. Lo hice. Me dio la vuelta y miré que sus ojos se clavaban en mi culo. Y comenzó a tocarme una nalga. ––¿Qué haces? –dije, asustado de lo que iba a pasar. ––La otra vez probé tu boca, ahora… Ya sabes lo que quiero–, me dijo tomandome del brazo cuando intenté alejarme– . ¡Ven, ven, mariconzito, no te atrevas a huir! Me tumbó en la tierra, alzó mi culo mientras yo estaba bocabajo. Me asombró su fuerza y que yo no pudiera hacer nada ante ella. Me bajó los pantalones. Lo miró y dijo: ––Te lo has lavado, ¿verdad, putito? Se ve limpio y apetecible. Sus dedos comenzaron a masajear mi hoyo y nalgas. Sentía su piel áspero y ruda, lo que me hacía sentir miedo y me retorcía. Pero pronto ...
    ... escupió en mi hoyo, y siguió masajeando, eso me excitó y me relajé. ––Vas a ver cómo te vas a poner con mi herramienta ahí enterrada, maricón. ––¡No! –gemí. ––¡Claro que sí! ¬ Me agarró y me llevó hasta el árbol, me colocó con mis manos en el tronco, y dijo con voz gruesa y tono de asesino: ––¡Agarrate fuerte, puto de mierda, que lo que viene será tu peor pesadilla! Y ENTRO. Sentí tan fuerte el dolor que creí que me iba a desmayar. Él se detuvo en mí sin moverse, y espero a que yo dejara de gritar. Pues grité como nunca, mi voz se oyó en todo el campo, pero no había nadie cerca… Lentamente comenzó a moverse, y yo no sentía más que dolor. Temblaba y gritaba. Así estuvimos por un largo rato, se me hizo eterno. Sentía como mi hoyo se apretaba fuertemente a esa cosota que había entrado sin previo aviso. Pero pronto comencé a sentir un cambio, fue cuando él comenzó a decirme cosas al oído: ––Mira como te tengo, mariconcito. Tan rico que estás, pudiendo tener un puñado de novias, aquí estás, gimiendo como una perra sucia, ensartada en un macho degenerado como yo. ¿Eso es lo que querías, verdad? ¿Deseabas estar aquí con un degenerado, poseyéndote el culo rico de jovencito galán? Su voz gruesa, su respiración, sus manos sucias en mi cuello y cadera, su cosota comenzando a acelerar en mi hoyo, la oscuridad del campo, todo me comenzó a excitar a un grado de sentirme como en otra realidad. Sentí como Mi hoyo se abrió más y la vergota de mi violador entraba con más facilidad. No pude aguantar ...