1. La apuesta.


    Fecha: 27/10/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... hora. Mejor pasamos a la trastienda, nos los probamos y así puedes elegir con más criterio.
    
    A mí, en el sueño, me sonó como algo normal que ellas se pusieran para mí aquellas prendas de pecado. Pasamos a la trastienda, donde Rosa tenía montado una especie de “showroom”, con una sofá frente a una pared de espejo y en la pared de al lado un biombo, imaginé que para que se cambiaran las modelos.
    
    -Siéntate mientras nos cambiamos –me indicó Rosa-.
    
    Tomé asiento y esperé charlando con Rosa de naderías mientras ellas se cambiaban detrás del biombo. Cuando salieron cada una llevaba uno de los corsés. Marina el que dejaba el pecho descubierto y Rosa el negro de las cintitas con un minúsculo tanga también negro y unas medias cogidas al liguero. ¡Qué barbaridad como estaban aquellas mujeres! Ambas preciosas, pero lo de Rosa no era normal. Desprendía serenidad y elegancia, además de tener un cuerpo y una cara de una belleza sobrehumana. Se pusieron las dos frente a la pared de espejo y se dieron un par de vueltas para que pudiera observar bien las prendas.
    
    -¿Qué te parecen? –Preguntó Rosa-. El que lleva Marina es más atrevido y a Antonia le sentará estupendamente, ella que tiene edad para ponérselo.
    
    -Los dos son preciosos y muy estimulantes –contesté-.
    
    -Bueno, para eso son, para estimular –continuó Rosa-.
    
    En el sueño veía normal que ellas se mostrasen ante mí casi desnudas o peor que desnudas con aquellas prendas hechas para trastornar a cualquier hombre. ...
    ... Volvieron tras el biombo y al poco tiempo salieron con los bodis. Rosa el rojo y Marina el negro. Rosa iba como si estuviese desnuda, podía ver perfectamente sus tetas, su culo y su rubio chochito. También podía ver el fantástico cuerpo de Marina, pero Rosa deslumbraba de tal manera que ocultaba la belleza de cualquier otra mujer.
    
    El pase de modelos estaba haciendo efecto en mi polla, que estaba empezando a crecer de manera descontrolada. Como un acto reflejo pasaba la mano sobre mi entrepierna y la polla me seguía creciendo, hasta que noté que aquella no era mi polla, la sentía casi el doble de larga y de gorda que la mía cuando estaba totalmente erecta. ¡Qué gusto de sueño, no sólo estaba viendo a dos bombones en ropa interior, sino que además tenía el doble de polla! Después de unas cuantas vueltas frente al espejo, sin que pudiese dejar de mirarlas, Rosa le dijo a Marina, mirando fijamente a mí paquetón:
    
    -Marina, creo que esta vez sí hemos acertado, mira como está nuestro cliente de contento.
    
    Se supone que yo tendría que haberme avergonzado de que pillaran en tal situación, pero no sólo no estaba avergonzado, sino todo lo contrario y descaradamente me cogía el nabo por encima de los pantalones mostrando orgulloso el bulto.
    
    -Carlos, te tiene que doler ahí apretada, ¿no crees Marina? –Dijo Rosa y continuó:- ¿Por qué no la liberas de su prisión? Estarás más a gusto.
    
    Me gustó la sugerencia de Rosa, me desabroché los pantalones y los bajé junto a los boxes hasta los ...
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