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El placer de la tormenta
Fecha: 02/11/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: rubyg, Fuente: CuentoRelatos
... ellos. Podía sentir su olor, un olor familiar pero que hacía mucho tiempo que no olía. Metí toda su ropa en la secadora excepto sus calzoncillos, que me tenían atrapada. Descubrí entonces la fuente de aquel olor tan maravilloso que no sentía desde mi divorcio: una pequeña mancha de semen seco en la parte delantera. Note la humedad que surgió en mi vagina y el calor que recorrió mi cuerpo. Metí mi mano por dentro de mi pantalón y empecé a acariciar suavemente mis braguitas, separando mis labios vaginales mientras con la otra mano restregaba los calzoncillos sucios por mi cara. “Dios, qué estoy haciendo… esto está mal, pero… se siente tan bien… hacía tanto tiempo…”. Mis braguitas estaban empapadas. Froté mi clítoris con rapidez mientras jadeaba con los calzoncillos en mi cara hasta que sentí espasmos en la cadera. Me había corrido pensando en el amigo de mi hijo. Pero no estaba satisfecha. El olor de aquellos calzoncillos me hizo recordar el placer del sexo, que llevaba más de cinco años sin probar y estaba olvidando. Deseaba probarlo otra vez, sentir el placer de una buena polla entrando y saliendo de mí, y ahora estaba sola en casa, con un hombre desnudo en mi bañera. ¿Sería capaz de dejar pasar aquella oportunidad, sólo porque ese hombre era un jovencito amigo de mi hijo? No. Enseguida tuve un plan de acción: Fui a mi habitación, me desnudé por completo y me puse el albornoz, pero no lo até bien, de modo que dejaba al descubierto casi toda mi delantera. Luego fui a la ...
... habitación de Jorge y cogí algo de su ropa. Después me dirigí al baño, abrí la puerta y entré sin avisar. Dani estaba tumbado, sumergido en el agua. Se sobresaltó, interrumpió la alegre canción que estaba silbando y cubrió su pene con las manos. Sólo entonces se dio cuenta de mi aspecto. Se le veía confuso, además de sorprendido. -¿Está rica el agua?- Pregunté para que se relajara. -Eh… Si… Pero ¿qué…? -Tu ropa está en la secadora, he venido a traerte la ropa de recambio y… bueno… ya que te has tomado la molestia de venir hasta aquí lloviendo, he pensado en lavarte la espalda como agradecimiento. -Ah, gracias, pero… no hace falta… puedo yo solo- Su rostro estaba completamente colorado. -No seas tímido. Jorge siempre me cuenta lo bien que se lo pasa contigo. Quiero agradecerte por ser tan buen amigo de mi chico. Dejé caer mi albornoz y me acerqué a la bañera. -Vamos, siéntate para que pueda entrar en la bañera. Dani no quitaba ojo de mi peluda entrepierna. Se incorporó sin dejar de taparse su pene y yo me senté detrás de él, con las piernas a cada uno de sus lados. Llené mi mano con gel de ducha y empecé a enjabonar su espalda con dulzura. Su piel era suave y su espalda fuerte y dura. Me estaba excitando de nuevo. Cuando terminé con la espalda, me acerqué más a él, aplasté mis pechos contra su espalda y comencé a enjabonarle el pecho, pasando mis brazos por debajo de los suyos. Sus pezones se pusieron duros y yo me entretuve un ratito acariciándolos y ...