1. Dominando a una puta


    Fecha: 06/11/2020, Categorías: Poesía Erótica, Autor: carihuevina, Fuente: CuentoRelatos

    Los dos éramos principiantes en este mundo.
    
    Decidimos probar, aunque sólo fuese una vez.
    
    Jamás me sentí como una sumisa, no soy capaz de ceder el control, amo el placer de controlarlo todo y a todos.
    
    Pero acepté probar.
    
    Al principio es cierto que las órdenes eran nimias y no me importaba aceptarlas.
    
    Desnúdate para mí. Tráeme la cena y siéntate de rodillas a mi lado en el suelo esperando a que acabe de cenar...
    
    A él le gustaba mucho el roll de dominante, yo el de sumisa, lo aceptaba, pero no me convencía del todo.
    
    El plan era comenzó en ser la su sumisa por un día y si la cosa iba bien alargarlo una semana. A partir de ahí lo iríamos hablando.
    
    Al día siguiente a la segunda orden ya me cansara, por lo que me volví desafiante y desobediente.
    
    Y el primer castigo llegó.
    
    Fueron escasos diez azotes, los cuales fui contando uno por uno.
    
    Después no hubo un bonito beso, ni un te quiero ni nada por el estilo, esto no es 50 sombras, eh, jajaja.
    
    De ahí me mandó para casa.
    
    Ya en casa me llegó un mensaje, el castigo no terminaba allí, seguía con la imposibilidad de poder correrme hasta vernos.
    
    Era un martes y hasta viernes no podíamos quedar.
    
    De madrugada me despertó el móvil.
    
    Era él.
    
    Su voz era susurrante. Me exigía que lo calentase porque no podía dormir.
    
    Fui relatándolo cómo le chuparía la polla el día que lo viese.
    
    -Lo dejaría tumbado en la cama, amo. Le quitaría los zapatos. Le haría un buen masaje en ellos, con crema. Sé que ...
    ... viene cansado de trabajar. Después le quitaría los pantalones y le masajearía cada pierna, apretando con fuerza sus definidos músculos.
    
    -Que buena perra eres.
    
    -A que sí amo.
    
    -Sigue, no di permiso para que parases.
    
    -Sigo con sus piernas, pero delante de mis ojos resalta el gran bulto que hay bajo su bóxer. Agacho la cabeza muy cerca de su polla aún tapada. No hago nada, espero su aprobación.
    
    -La tienes zorra, te estas portando muy bien esta noche.
    
    -Entonces le morderé la polla por encima del bóxer, dejándolo todo humedecido en saliva. Poco a poco con los dientes lo iré bajando. Su polla sale disparada después de liberar la presión que ejercía el bóxer y golpea mi cara. Sonríe con malicia.
    
    -Así es perra, me gusta usarte y que te sientas una puta barata.
    
    -Comienzo a comerle la polla. Sé que es lo que más le gusta de todo. Lleno la boca de saliva, la abro y dejo caer toda sobre ella. Corro a recogerla desde abajo con la lengua y subo de nuevo hacia arriba. Meto la punta de la lengua en su glande y doy vueltas suavemente. Cierro los labios con fuerza apretando la punta y tiro hacia abajo hasta ver su capullo. Subo de nuevo hacia arriba y repito la jugada, cada vez con más saliva en mi bica y en su polla.
    
    -Quiero que la comas toda, zorra.
    
    -Lo que usted ordene, amo. Se la como toda sin piedad, quiero oírle decir que soy la mayor puta que le haya comido la polla.
    
    -Lo eres.
    
    Oír esas palabras hace que no pueda contener las ganas y me meta dos dedos en ...
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