1. Dominando a una puta


    Fecha: 06/11/2020, Categorías: Poesía Erótica, Autor: carihuevina, Fuente: CuentoRelatos

    ... el coño. Sé que tengo prohibido correrme, pero no ha dicho nada de masturbarme y ahora relatando esto, sintiéndome una puta de verdad, hace que me sea imposible comportarme.
    
    -Quiero más, puta.
    
    -Le araño los huevos, se los agarro y tiro suavemente de ellos hacia mi boca. Ahora los meto dentro de ella y dejo que noten el calor y la humedad que guardo. Con la mano le masturbo la polla. Es mi obligación tenerle contento.
    
    -¡Sí!
    
    Última palabra que escuché y la llamada se colgó.
    
    Me quedé a las puertas de correrme, y menos mal, porque si no tendría un nuevo castigo y no estaba por la labor de cumplirlo.
    
    Amparada en la soledad y el silencio de mi habitación y sabedora de la imposibilidad de que lo supiese, me corrí dos veces yo sola.
    
    Imaginaba ser su sumisa, pero sin dejar de tener ese poder que tanto me gusta.
    
    Y lo hice.
    
    En mi clase había la mítica chica frígida y estirada que lo que necesita es que le den una buena dosis de polla y de disciplina.
    
    El viernes, tenía una cita con mi amo, pero lo dejé plantado con un simple mensaje.
    
    “Te veo mañana”
    
    Ya me daba igual el castigo o el enfado, la idea que tenía me enloquecía y no puedes quitarle a un controlador el poder.
    
    Me fui de cena con los compañeros de clase donde estaba la estiradilla.
    
    Nos emborrachamos todos y en un momento que ella se fue al baño fui detrás.
    
    Cuando iba a cerrar la puerta a bloqueé y sin mediar palabra le tapé la boca con una mano, con la otra subí su corta falda. Aparté ...
    ... el tanga y comencé a meterle los dedos en el coño.
    
    La muy puta se me resistía, pero notaba que cada vez estaba más mojada.
    
    Llegó el punto en que dejó hacerse y yo aproveché para colarme entre el olor y sabor de sus piernas.
    
    Lamía todo aquel flujo que salía de su coño y lo dejaba dentro de mi boca mezclándose con mi saliva.
    
    Cuando ya noté que iba a correrse me aparté, le coloqué el tanga junto a la falda, le di un largo beso devolviéndole su sabor y me fui.
    
    Al día siguiente por la noche fui a su casa.
    
    Me abrió la puerta con un escueto pijama rosa.
    
    Entré sin esperar invitación.
    
    Le ordené vestirse como una buena puta barata y salir conmigo.
    
    Veinte minutos después de salir estaba timbrando en la casa de mi amo.
    
    Llevaba a la estiradilla de la mano, toda asustada.
    
    Me conocía muy bien aquella casa, y sabía que había un “juguete” muy particular en la habitación de “invitados”.
    
    Abrí la puerta, arrastrando a la chica de la mano.
    
    Y la obligué a meterse.
    
    El “juguete” era una jaula.
    
    La encerré allí. Sentía un gran placer viéndola asustada y humillada, y más que la iba a humillar.
    
    Mi amo detrás de mí no sabía que decir.
    
    Normal, en el fondo siempre me gustó tener el control a mí y cedérselo a él sólo era otra forma más de control, puesto que él mandaba sólo y sólo si yo quería.
    
    Obligué a la chica a desnudarse. Se resistía por lo que cogí una fusta y comencé a golpearla a través de los barrotes.
    
    Al final accedió.
    
    Yo me desnudé sin ...