1. Dominando a una puta


    Fecha: 06/11/2020, Categorías: Poesía Erótica, Autor: carihuevina, Fuente: CuentoRelatos

    ... más preámbulos, también, indicándole al amo que hiciese lo mismo.
    
    Le dije a la zorra de la tía que se acercase un momento al borde y que esperase.
    
    Fui a por una corre y se la pasé por el cuello dejándola inmovilizada.
    
    Rodeé la jaula para ver su redondo culo a cuatro patas.
    
    Qué ganas de estrenárselo.
    
    El amo se acercó al borde de la jaula con su polla toda dura.
    
    La perra enjaulada no hacía nada y tuve que fustigarla para que empezase a chupar.
    
    Para nada era yo, pero el amo tendría que conformarse.
    
    Fui por un vibrador. Lo metí en la boca, lo chupé y lo llené de saliva.
    
    Poco a poco fui abriéndole el culo a mi perrilla.
    
    Le gustaba, a la muy zorra le gustaba.
    
    Cambié la correa de sitio y la até al techo.
    
    Abrí la puerta de la jaula y me asomé dejando mi culo a merced del amo.
    
    No tardó en follarme el coño mientras yo masturbaba el coño de mi particular puta.
    
    Aquellos tiesos pezones como disfrutaban de mis pellizcos y mordiscos.
    
    Aquel coño empapado que pedía que le metiese un dedo más y el culo abierto por el vibrador que no se cansaba nunca.
    
    Sí, era mi particular puta.
    
    Hice que se corriese para mí y cuando lo hizo la obligue a masturbarse para tenerla muy caliente.
    
    -Cuando te necesite volveré. Mientras tanto no pares de masturbarte, puta.
    
    Llevé al amo a la cama y me lo follé.
    
    Estaba embriagada de poder y más húmeda que nunca.
    
    Lo follé de todas las maneras que se me ocurrieron. Quería correrme sin descanso, pero sin dejar que él se corriese.
    
    Detrás oía a mi puta gemir descontroladamente.
    
    Se iba a correr sin mí y eso no estaba bien.
    
    Me metí dentro de la jaula debajo de sus piernas y dejé que se corriese en mi boca.
    
    Cerré la puerta de la misma y le supliqué al amo que se acercase y nos bañase con su leche espesa y blanca.
    
    Así termino la noche.
    
    Enjaulada con la cara llena de leche y una puta obediente a mi lado.
    
    Debería aprovechar que no puede escapar para usarla un poco más, ¿no?
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