1. Juegos Peligrosos. Capítulo # 1


    Fecha: 09/11/2020, Categorías: Gays Autor: junior, Fuente: RelatosEróticos

    ... porquería del mundo. Rodrigo se acercó corriendo. Pretendía evitar algo, pero había llegado muy tarde. Me miró con pesar y se fue a la casa.
    
    Sí… lo admito. Esa noche lloré mucho. Duré 3 días sin salir. Y todos los amigos que había hecho en todo éste tiempo me visitaban para animarme, pero no los recibía. Al cuarto día. En la tarde decidí salir. Y caminar por el estacionamiento. Allí me encontré a Rodrigo, comiendo compota. Al verlo, le dediqué una mirada asesina, me di media vuelta e intenté alejarme, pero él me alcanzó y me tomó por el brazo.
    
    —Espera —rogó. Pero en ese momento empuñé mi mano y traté de darle un golpe. Pero él también era muy ágil—. ¡¡¡Espera, espera!! —Rogó echándose para atrás. Mientras yo lo seguía.
    
    —¡¡¡Eres la peor persona que ha pasado por mi vida!!! —Grité.
    
    —¡Calma, puedo explicarlo!
    
    —Pues eso espero, porque estoy a punto de matarte.
    
    Cuando pude Calmarme un poco, nos sentamos en la puerta de la entrada y él comenzó a explicarme.
    
    —Oye. De verdad lo lamento no fue mi intención.
    
    —¿No fue tu intensión? —Pregunté con sarcasmo—. Desde que llegué has estado mirándome raro o con rabia. ¿Me tienes envidia? —Él negó rápidamente con sus grandes ojos color miel—. ¿Por qué eres tan misterioso?, se te ve en el rostro. No eres una buena amistad.
    
    Él se preocupó un poco y ladeó la cabeza. Algo ocultaba.
    
    —¡Lo lamento!, pero creí que si ella te gustaba debía saberlo.
    
    —Es que ése fue tu error —Protesté. Alterado y levantándome—. No ...
    ... tenías por qué hacerlo.
    
    —Lo siento. —Murmuró sintiéndose muy, muy mal. O eso era lo que expresaba su rostro. En fin. Eso funcionó. Porque no quería tener a un enemigo en menos de una semana—. ¿Qué puedo hacer para que me perdones?
    
    Me acerqué a él. Y con mucha rabia dije.
    
    —¡No te metas conmigo!
    
    Y me fui.
    
    Al día siguiente. Carla había planeado otra fiesta y a ésta, por primera vez no quería asistir. Sin embargo fui, porque había más torta y eso me encantaba. Es la fiesta estaba Glenda. Ignorándome por completo. Ésta no fue muy divertida. O yo lo sentía así. Ya había decidido entrar, cuando Rodrigo me llamó.
    
    —¿Qué quieres? —Gruñí.
    
    —Quiero mostrarte algo.
    
    Respiré profundo y lo seguí. Él me condujo hasta un pasillo muy, muy oscuro, el cual es el frente de la casa 5, la casa de la muerta. Y una pared de mi casa. Es pasillo comunicaba con la piscina y el estacionamiento.
    
    —¿Qué me vas a mostrar? —Pregunté molesto. A pesar de que gran parte del pasillo estaba oscuro, aún se podía ver bastante bien.
    
    —Dame tu mano. —Susurró y yo accedí de mala gana.
    
    Él tomó mi mano con delicadeza, estaba temblando, no sabía lo que le estaba ocurriendo. De pronto mis dedos tocaron algo bastante grueso y alargado. Inmediatamente miré, y descubrí que estaba tocando su pene erecto.
    
    Me quedé pasmado.
    
    —¿Qué estás haciendo? —Pregunté confundido.
    
    —Acaríciame… —Susurró, acercándose a mí, y deslizando una mano por mi espalda.
    
    Yo en ése momento no sabía lo que era bueno ni ...
«12...456...9»