1. Juegos Peligrosos. Capítulo # 1


    Fecha: 09/11/2020, Categorías: Gays Autor: junior, Fuente: RelatosEróticos

    ... malo. Lo que sucedió después fue interesante. Él me tocó. Y por primera vez en mi vida sentí como mi pene se erguía. Era muy nuevo para mí. Y muy, muy confuso.
    
    —¡Max, Carla! —Llamó mi mamá desde la ventana— Vengan a acostarse.
    
    Inmediatamente solté su pene. Él me miraba extraño y me fui. Cuando llegué a la casa estaba muy, muy asustado y mi mamá lo notó. Pero fui directo a mi cuarto. En mi cama. Lo que había ocurrido en ése pasillo el cual podía observar desde mi ventana. Pasaba por mi mente una y otra vez. Me llevé mi mano a la nariz y olí mis dedos.
    
    Era un olor peculiar. Un olor que nunca se me borrará de la memoria. No era desagradable. Al contrario. Era un olor que estimulaba mi lengua. Era como cuando olemos la lluvia. Algo así…
    
    Al día siguiente estaba aún confundido. Y quería volverlo a ver.
    
    Pero no lo vi en toda la mañana. Y en la tarde cuando me metí a la piscina solo. Él salió de la casa con un short con un estampado verde y negro de palmeras. Me había causado mucha impresión ver su escultural cuerpo. Estaba muy bien formado para su edad… era ficticio. Es decir… ya les dije que yo siempre aparenté más edad, pero mi cuerpo no estaba tan bien formado como el de él. Cuando salió de la casa, dio tres grandes zancadas y se zambulló en la piscina. Nervioso, me arrinconé. Él nadó por debajo del agua hasta mí. Sus manos tocaron mis pies. Luego subieron por mis piernas. Eso inmediatamente me había provocado una erección. Y se detuvieron en mi entrepierna. Yo ...
    ... estaba asustado porque alguien nos podía estar viendo. Pero eso a él no le importó y siguió tocándome. Hasta que salió del agua. Y me miró directamente a los ojos regalándome una de sus sonrisas.
    
    —¿Qué haces? —Pregunté.
    
    Él se sorprendió
    
    —¿No te gusta?
    
    Lo pensé por unos segundos y después asentí.
    
    —Pero eso no responde a mi pregunta. ¿Qué estamos haciendo?
    
    El volvió a sonreír, y sus manos volvieron a tocar mi bulto. Cuando el sintió mi erección hizo un ademán de asombro y me dijo.
    
    —Quiero ver el tuyo.
    
    Eso me sorprendió y me negué.
    
    —Claro que no. —Dije.
    
    —¿Por qué pues? Tu viste el mío ayer. Y es justo que yo vea el tuyo.
    
    No pude negar que su lógica era muy cierta. Pero no quería. De pronto sus manos tomaron una de las mías y la llevó hasta su pene, el cual estaba erecto yo intenté mirar a través del agua pero no vi mucho.
    
    —¿Te gusta el mío? —Susurró. Yo estaba tan nervioso que solo seguía acariciando y apretando— veamos esto como un juego. Un juego de dos buenos amigos muy especiales.
    
    —¿Un juego? —Tartamudeé
    
    —Sí… —Sonrió— un juego. Ahora acompáñame a la casa. Mis tíos y mis primos no están
    
    Allí si me había negado. Y lo dejé solo en la piscina.
    
    Tres días después. Ya no sólo recordarlo me resultaba excitante. Ahora ver la piscina, el estacionamiento, el pasillo y hasta mi ropa de baño era excitante. ¿Qué me ocurría? Pensé por días.
    
    Hicimos una piscinada con todos nuestros amigos. Ése día fue muy divertido. Y estaba lloviendo. Es otro ...
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