1. Historia de la Frontera 3: Silvia


    Fecha: 10/11/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Tonyzena67, Fuente: CuentoRelatos

    ... hablaba que estaba enamorada de su novio Arturo. He llegado, me he puesto el condón y Silvia me esperaba en la posición de misionero, en la cual me he tomado el tiempo para poderle sumir toda la verga al fondo de su vagina. Apenas le metía la cabeza y se retractaba diciendo: Me duele, es muy grande. Realmente no es muy grande, quizá sea un poco más grande que el promedio, pero quizá la que conoció primero, realmente era muy pequeña, pues eventualmente un día conocí a su novio, y eran un chico de estatura pequeña, al punto que Silvia debió haber crecido algunas pulgadas por aquellos meses.
    
    Cuando el dolor fue mitigado por las ganas de coger, hicimos el misionero en un ritmo semi-lento, tenía hasta el fondo mi verga y aunque no se la sacaba, los movimientos eran como queriéndosela chocar fuerte en contra de su sexo, y en aquel movimiento yo seguía prendido de su pechos pero por mera curiosidad comencé a besarle sus axilas y luego pase a mamarle y mordérselas y parecía que aquello le había excitado que comenzó con un movimiento de su pelvis, hasta que volvió a reencontrarse con el cielo y a decir nuevamente: Tony que rico, que rico Tony… me voy.
    
    Aquella noche Silvia tuvo 3 orgasmos fantásticos y la siguiente otros tres. Estaba tan fascinada con lo que había descubierto, que por esos días olvido que iba para Los Estados Unidos de América y yo olvide completamente comunicarme con su madre, pues por aquellos días no contábamos con teléfonos celulares.
    
    Para el día lunes, ...
    ... tomé la decisión más alocada de mi vida: Metí a Silvia en la cajuela del pequeño coche deportivo y he pasado la frontera sin ningún problema. Ya estando en la ciudad de San Diego, le he llamado a su madre que todo está bien, que llegaremos el siguiente día a Los Ángeles. Todavía nos hemos quedado una noche más en un hotel de la zona donde la Sra. Blanca vivía, pues quería por lo menos echarle otros tres polvos a su hija, antes de llevársela a su casa.
    
    Con Silvia, tuve una corta relación de novios y por aquellos días antes de entrar a mi primer semestre en la universidad, nos dábamos tremendas cogidas todos los días, hasta el extremo que la señora Blanca nos encontró cogiendo.
    
    Ella se iba a trabajar a las 6 de la mañana todos los días de semana y regresaba a eso de las cinco de la tarde. Yo llegaba a su apartamento a las diez de la mañana a cogerle a su hija, pues realmente me había enculado literalmente de ella. Aquel día ya nos habíamos echado el primer polvo sin ningún problema, ya para la semana nos habíamos acostumbrado que en el edificio de apartamentos donde vivian, la gente abría las puertas y se escuchaba el golpe cuando se cerraban en los pasillos del edificio. Silvia dormía en la sala en un sofá-cama que extendíamos, y literalmente me estaba dando el culo y le había sumido toda la verga por el orificio más pequeño de ella. Yo me había subido por sobre la cama y le estaba dando toda la verga en esa posición donde tengo sus nalgas entre mis piernas y su ojete ...
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