1. La bibliotecaria ninfómana (Parte 2)


    Fecha: 12/12/2020, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Paul Fucker, Fuente: CuentoRelatos

    ... me dejó boquiabierto. Sus dos bocas jadeaban ansiosas de pasión.
    
    —Hazlo, hazlo bebé, hazme tuya mi amor. —Me dijo la bella mujer madura.
    
    Su pedido que más parecía un ruego me sacó del ligero arrobamiento. Cogí su pierna derecha y la coloqué sobre mi hombro izquierdo, y su izquierda sobre mi derecho. Agarré mi verga con la mano y cuidadosamente la introduje lentamente en la misteriosa cueva erótica. Inmediatamente sentí una sensación de placer que me estremeció todo el cuerpo.
    
    —¡Ay, sí, bebé, así, hazlo, hazlo! —Me dijo Gloria mientras alternativamente se masajeaba furiosamente las tetas y se oprimía sus erectos pezones.
    
    Empecé lentamente el bombeo, suave pero profundo. Lento pero seguro y constante. La intensidad y sensibilidad de la fricción me recordaron que no estaba usando preservativo. “Y dónde carajos voy a conseguir un condón ahora”, me dije mentalmente. De inmediato aumenté la velocidad de los empellones, mis piernas chocaban contra las partes inferiores de las nalgas y superiores de los muslos de Gloria, haciendo un ligero sonido similar a un chasquido.
    
    — ¡Ay, sí, sigue así, bebé, sigue así! —Me repetía Gloria a cada momento.
    
    Una y otra vez mi verga entraba y salía de la vagina lustrosa y lubricada de la sensual mujer, mientras ésta, no cesaba de sollozar cada vez más fuerte con cada una de mis fuertes embestidas. De repente sentí, que la hembra madura soltaba un fuerte chorro de líquido blanquecino por su uretra, luego otro, y otro, y otro más, ...
    ... siempre acompañados por fuertes gemidos de placer emitidos por su boca.
    
    La sorpresa del evento hizo que soltara sus piernas y sacará mi verga de la caverna para contemplar a la hembra gimiendo y sacudiéndose en ligeras convulsiones de placer. Jamás había experimentado algo semejante, “así que esto es una eyaculación femenina”, me dije mentalmente. Dejé que pasen unos segundos, y luego levanté nuevamente sus piernas que apenas momentos atrás se sacudían temblorosamente por el fuerte orgasmo que la mujer había tenido; volví a meter mi verga en su vagina y empecé a cargar con más fuerza. La mujer volvió a prorrumpir en continuos sollozos de placer, mientras lujuriosamente se frotaba con su mano derecha su enorme clítoris hinchado y con la izquierda continuaba ordeñándose las tetas sucesivamente.
    
    A pesar del dolor que empecé a sentir por lo duro y tupido con que la estaba cogiendo, no podía parar, y yo mismo empecé a emitir leves gemidos por las fuertes y constantes arremetidas; hasta que de repente sentí una sensación intensa de placer, símbolo inequívoco de que había llegado al orgasmo. Con fuerza inusitada espoleé a la mujer como intentando que mi verga llegara hasta su mismísimo útero, descargando finalmente mi semen en lo más profundo de su excitada vagina.
    
    Capítulo 10.
    
    Me tumbé sobre ella, dejando que el sudor de mi cuerpo se mezclase con el suyo, pero, la posición en que se hallaba Gloria era tan incómoda y el escritorio tan pequeño que no tuve más remedio que ...
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