1. El Baldío - Parte 1


    Fecha: 14/12/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    No diré mi nombre, ya que poco importa en la historia, y así quizás alguno pueda poner el suyo en su lugar. Todo se remonta al año de 1995, en donde yo era joven, un muchacho terminando su adolescencia, ya mayor de 18, y era una época más tranquila, más segura, al menos en algunos aspectos como la delincuencia. En aquellos días, yo estaba terminando el último año de lo que entonces era el colegio secundario en un establecimiento nocturno, ya que tuve algunos problemas con el colegio normal. Aun no se implementaba el CEM, tan normal ahora en argentina. Así que mi regreso, era alrededor de las 9 de la noche (21 horas), en donde aún quedaba un poco de luz para esa época de finales de Marzo. Y como mencione, era una época más tranquila, así que no tenía problemas en cortar camino por un enorme terreno baldío, a unas cuantas cuadras de mi casa. Lo conocía de memoria, ya que siendo más chico, solía jugar por allí con mis amigos. Por esa época el pequeño sendero que usaba como atajo, estaba casi visible, debido a la vegetación que había crecido durante el verano. En uno de esos tantos atajos, me cruce con un grupo de niños. Específicamente, con una niña y dos niños. La niña se notaba mayor, de quizás 10 u 11 años. Al menos su cuerpo se notaba más desarrollado, aunque debo decir que no tenia rasgos faciales muy lindos. Y es que como aun hacía calor, llevaban ropa de verano: pantalones cortos y una camiseta. Los dos niños, ya se notaban menores. Quizás alrededor de los 7 u 8 años. Y ...
    ... no era la primera vez que veía niños jugando a esa hora, por el baldío. Vamos que yo también solía hacerlo. Solía construir chozas improvisadas con mis amigos, y en invierno, construíamos fuertes para crear guerras de bolas de nieve, en contra de algún otro barrio rival. Pero lo que me llamo la atención de estos chicos, riendo y jugando en medio del monte, es que su juego, constaba en bajarse los pantalones, y mostrarle el culo a quienes pasábamos por allí, para luego irse corriendo. Yo no pude más que quedar sorprendido por tal travesura… y continúe mi camino. Pasaron un par de días, cuando nuevamente volvía del colegio a mi casa. Y nuevamente, me cruce con los niños. Solo que esta vez, eran dos: la misma niña, y otro de los niños. Nuevamente lo mismo: se bajaron los pantalones, me mostraron sus culos, y se dieron a la figa entre risas y carcajadas. Solo que se notaba que la niña era más atrevida, se quedaba más rato mostrándome todo su orto. Luego, me dio un vistazo rápido mientras echaba a correr. Fue en ese lapso en donde me miro llena de risa, y yo le devolví la sonrisa. Ella dejo de reír, se paro por un momento, y me obsequio una sonrisa un poco nerviosa, para luego alejarse corriendo. Yo solo atine a seguir sonriendo y continuar mi camino. Aunque aquí, confieso que el verla me empezó a calentar. Y es que yo estaba soltero, sin mucha suerte para con las mujeres, y caliente, sobretodo caliente con las hormonas. Apenas había tenido dos encuentros sexuales: mi primera vez ...
«1234...»