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El Baldío - Parte 1
Fecha: 14/12/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
... con mis dedos. Prácticamente con mi dedo le metía en pantalón corto dentro de la conchita. Ella temblaba, ya no sé si de emoción o nervios o miedo. Luego de un rato en que yo subía y bajaba manoseado su infantil cuerpo, nos relajamos mas, y comenzamos a hablar. Yo le decía cosas como mamita, mi amor, ella también me decía mi amor, o papito, aunque se notaba que no captaba bien la intención de esas palabras, solo las repetía por que se supone que así se hablan las parejas calientes. En un momento, ella me pregunto si podía tocarme el miembro. - Te puedo tocar el pito, mi amor? - Si, mi vida. Y se llama verga. Ella comenzó a acariciarme el bulto por encima del pantalón, y así seguimos. Ahí, pues no aguante y comencé a besarla. Ni yo era muy bueno, ni ella sabía nada de como besar, así que nuestros besos eran pura chupada de lengua y labios uno del otro. Y en eso, pues metí mano a mi pantalón y mientras con mi mano izquierda, la había abrazado y le manoseaba la entrepierna por detrás, con mi mano derecha me pajeaba. No tarde mucho en acabar. Quede agotado y ella seguía caliente, besándome a su manera y llamándome mi amor. Yo había dejado de manosearla, y ahora solo pensaba en como limpiarme el semen para no volver a mi casa con el pantalón manchado. Ahí fue que cuando le comente, ella dijo que me prestaba su bombacha, que la tenía toda media orinada. En realidad, pues se había mojado bastante, eran sus jugos, no sus orines. Pero ni ella lo sabía, y yo solo supe decirle que era ...
... su “leche”. Mi educación sexual en ese entonces, solo servía hasta ese punto, en donde la verga y la concha, arrojaban la “leche” cuando hombres y mujeres acabábamos. Como sea, ella se saco la bombacha que tenia dibujos de frutillas y esas cosas. De hecho, me lleve la bombacha en un bolsillo, y luego en casa se la lave. Yo opte por irme, ya que había acabado y solo me preocupaba irme. Ella quedo un poco decepcionada, ya que seguía caliente y quería mas, pero yo no supe dárselo. Ese día, era un viernes y al otro día, sábado, como yo no tenía clases, podría ir más temprano al baldío, y estar juntos más tiempo. Fue lo único que atine a decirle para calmarla y que me deje tranquilo en ese momento. Pero no le especifique horario ni nada. Ya en la noche, en mi cama, recuperado de la situación, quería estar de nuevo con ella. Ya quería cogérmela, metérsela, y no solo manosearla por unos minutos. Termine pajeandome una vez más esa noche, pensado en el día siguiente. Eran como las 5 de la tarda ese sábado. Esta vez, fui mejor preparado: mentí diciendo que me iba a estudiar a la casa de un compañero, y en la mochila, me lleve escondida, una manta, así como un rollo de papel higiénico para limpiarme. También un desodorante, ya que luego no quería apestar a monte… no tenía en cuenta en apestar a sexo, jeje… Ni bien llegue a nuestro lugar, me encontré con que ella ya estaba ahí, esperándome. Nos saludamos como novios, con un beso, y ya se notaba que ambos estábamos muy calientes. Yo la ...