-
La amiga golfa de mi vecina tan zorra
Fecha: 25/12/2020, Categorías: Sexo con Maduras Autor: zorro_en_celo, Fuente: CuentoRelatos
... que estuviese follando a una cerda de sucio puticlub de carretera y eso me ponía más y más cachondo. Después de esta viciosa sesión de montada sexual, se retiró la muy guarra se metió todo mi enhiesto cipote en su sensual bocaza de fulana y de ella salía toda la saliva caliente, pues ya estaba más cachonda y con furor uterino y no podía de tanta lubricidad a la que estábamos sometidos. Yo moría de placer de esta salvaje mamada y ella seguía y seguía y me mordía los cojones, pues sabía que eso me ponía sicalíptico y muy desenfrenado y yo parecía una lasciva máquina sexual de resollar, soplar, bufar y jadear y creía morir de puta lujuria. Ya paró de tanto trabajarme y ahora quería que yo la taladrara por donde a mí me apeteciese. Se puso a cuatro patas, la agarré de las nalgas y comencé a comerla su ojete y la muy cerda no paraba degemir, jadear, bufar, resoplar y resollar y estaba en un paroxismo sexual pues tenía los ojos en blanco de puro deleite carnal. Me insultaba nuevamente y soltaba por esa repugnante bocaza de golfa depravada los más impúdicos insultos que a ninguna mujer en celo la había oído y eso me puso más salido. Ella seguía y seguía profiriendo insultos sexuales con un fuerte lenguaje de zorra de burdel barato, yo le así con fuerza mis manos a sus gordas nalgas y con el rabo más duro que una piedra, le di un fuerte envite y de un sordo golpe le clavé mi cioptón en todo su hirviente coñargón de zorra. Sintió como le clavé todo mi rabo, pero la muy puerca ...
... seguía chillando como si mataran a una cerda. La saqué mi duro carajo y se la clavé toda en el ojete, ya que mientras la horadaba el coño la iba dilatando lenta y lascivamente su ojete. Se la fui metiendo poco a poco y me decía que la hacía sentirse una buscona barata y eso me ponía más y más cachondo. Nos mirábamos follar en el espejo de la guarra de Mayka y pensábamos que nos diría si nos viese así. La daba sin parar mil empellones dentro de su ojete, hasta que se lo saqué y mientras lo hacía, Isabel berreaba como una cerda en celo. Después de este soberbio enculamiento a la que la sometí, la muy marrana se volvió a meter todo mi carajo en su lasciva bocaza. Me la volvió a comer con golosona fruición sexual y yo no paraba de gemir, jadear, bufar, resoplar y resollar. Me apretó con fuerza los cojones y me los mordía porque me ponía más cachondo, me hacía daño, pero no me importaba porque estaba más y más salido y notaba como me ardía la polla dentro de la sucia bocaza de Isabel, me siguió mordiendo y magreando las pelotas y ya no podía aguantar y la exploté toda mi lefa que ella a medias tragó y a medias expulsó. Yo me quedé rendido de este polvo tan magnifico, ella estaba a mi lado y me sonreía malévola y pícaramente con restos de mi lefa en su sensual bocaza de guarrona. Sus oquedades sexuales echaban humo y yo había perdido toda la fuerza por el rabo de tanto metisaca. Nos levantamos, me llevó al cuarto de baño y allí nos dimos una ducha, momento en el cual, llegó mi ...