1. La historia de Ángel, solo era un muchacho (19)


    Fecha: 03/01/2021, Categorías: Microrelatos, Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    ... tanto miedo había sido el más valiente.
    
    Damián había conseguido escapar, y creían que pronto lo encontrarían para arrestarle y llevarle ante la justicia. Alejo, su compañero y Goio habían muerto por los disparos de Damián, y la señora Alvarado había resultado herida igual que yo, una de las balas que atravesó el cuerpo de Goio me había herido a mí también.
    
    Estuvieron haciéndome preguntas sobre lo que podía haber escuchado, lugares donde Damián podría estar oculto, pero yo no podía ayudarles mucho, en realidad me habían mantenido aislado excepto las visitas que recibía de Goio para llevarme la comida.
    
    -Nada más, ya ha sido suficiente. -se pusieron de pie para marchar y entonces el policía Gutiérrez me formulo la última pregunta.
    
    -¿Quieres decirnos algo más, algo que te haya sucedido aparte de lo que hemos hablado? -miré la amplia frente de aquel hombre, sus agudos y escrutadores ojos observándome, lo mismo que los de la mujer policía.
    
    Aquellos polis eran muy listos, me estaban brindando la oportunidad de que les contara mi verdadera situación, de alguna manera sospechaban que algo más estaba pasando. No tuve que pensarlo mucho y la elección que debía tomar estaba muy diáfana en mi mente.
    
    -No inspector, no tengo más que que contarles. -se miraron el uno al otro un breve instante.
    
    -Esta bien, tus amigos y protectores no parecen mala gente, si en algún momento cambias de parecer puedes buscarnos. -estaban para abrir la puerta y salir y los detuve.
    
    -Sí que ...
    ... hay algo que quiero decirles, gracias a los dos por salvarme. -la mujer me envió una sonrisa y el hombre hizo un gesto con la mano quitándole importancia.
    
    Pasé otro mes en el hospital recuperándome, no era necesario y las curas podían habérmelas hecho en casa, pero Eduardo quiso que estuviera continuamente vigilado por los médicos y que no saliera del hospital hasta que pudiera levantarme, caminar y manejarme por mi cuenta. Álvaro volvió a su trabajo y me visitaba un día de la semana, Pablo lo hacía todos los días cuando salía de la universidad hasta que me dieron el alta.
    
    Aquel día, a media mañana, llegaron Álvaro y Pablo y se pusieron a recoger las cosas que me habían traído para que me entretuviera el tiempo que estuve hospitalizado, y que junto con la ropa llenaban dos maletas, bajaron para firmar la documentación de salida y por último le dieron las instrucciones precisas a Álvaro para que me hiciera las curas que faltaban y vigilara el proceso, me dejaban a su cargo.
    
    Me sentí un poco violentado cuando me colocaron desnudo enseñando el trasero, Álvaro era médico y Pablo me lo había visto cientos de veces, pero no era lo mismo, me hacía sentir vulnerable que cuatro hombres y una enfermera estuvieran hurgándome el trasero y hablando tan tranquilos de como me tenía que hacer las curas.
    
    Cuando los médicos nos dejaron solos subió a recoger mi equipaje el nuevo chofer que Eduardo había contratado, le acompañaba un hombre uniformado. Esta vez se trataba de un hombre ...
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