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La historia de Ángel, solo era un muchacho (19)
Fecha: 03/01/2021, Categorías: Microrelatos, Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... -a la vez que me besaba sentía sus dedos acariciándome el ano muy suavemente y queriendo penetrarme a veces. -¿Sientes mis dedos? -¡Oh! Álvaro, parecen mariposas aleteando en mi culo. -Protesta si te hago daño. -Lo haré mi amor, pero ya lo tengo curado, me gustan tus dedos pero prefiero tu verga. -Vicioso. -Quiero probarla, sentirla. -encogí las piernas ofreciéndome. -Tómame Álvaro, hazme que sienta tu hombría. -Mi amor, me vuelves loco, te deseo. Por favor avísame si te duele. -era tan delicado, tan sensible pensando en mi. Deslizó la polla un par de veces por el perineo y la dejó en la diana de mi ano sin atreverse a meterla, tuve que colocar los talones de mis pies en su culo y empujarle para que se decidiera. -Dámela de una vez, no aguanto más. -y entonces sentí su fuerza y como el glande venció la barrera de mi ano, pensé que iba a sentir algún dolor por el desgarro que me tuvieron que coser, pero la verga avanzó hasta llenarme por completo el recto. Sentía la cabeza gorda del glande rozando las paredes y resultaba deliciosa, creo que había ganado en sensibilidad o era porque había pasado más de dos meses sin follar, o lo más seguro, por las ganas que tenía de sentir a Álvaro ...
... en mi interior. -Mi amor estoy todo dentro de ti. -Si, siento tu gorda verga, me encanta, la siento rica. -mi culo funcionaba como nunca y pronto empezó a jugar el solo apretándole la polla. -Mo voy a mover, ¿estás bien? -¡Por favor! Álvaro, fóllame, mueve tu verga caliente. -su follada al principio fue muy suave hasta hasta que cogió confianza y se convirtió en algo salvaje y delicioso. -¡Ummmmmm! Qué rico mi amor, que locura. -le miraba a los ojos y le veía gozar sabiendo que me tenía. -Eres mío, no volverás a escapar. ¡Hoo! ¡Hoo! ¡Hoooooo! Tu culito…, tu culito, me gusta. -gemía profundamente como un auténtico macho. Me sacudía muy fuerte deseando llegar al final hasta que se dejó caer para unir nuestras bocas y se comenzó a correr. -Me corro, me corro mi amor. -Yo también Álvaro. ¡ayyy! ¡ayyy! Mi vida no aguanto más. Era la primera follada que Alvaro me daba, la primera vez que me hacía el amor, y yacía sobre mi sin poder respirar ni moverse, completamente agotado, pero abrazado por mis piernas y brazos para sentirle muy mío, como había deseado tantas veces cuando aún no nos conocíamos personalmente. Era el momento que ambos habíamos soñado y deseado con tantas ganas. Seguirá…