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Dicen que las pelirrojas traen mala suerte
Fecha: 10/01/2021, Categorías: Control mental, Autor: pedrocascabel, Fuente: RelatosEróticos
... todo el cuerpo de la mujer. Me gusta su empapado coño —se pone como loca con la comida de chocho que le hago— pero me resultan verdaderamente excitantes sus pezones —crecen mucho cuando se le ponen tiesos y duros— y en ellos me centro. Los estiro y mordisqueo más fuerte de lo debido, de manera que comienza a quejarse, lo que aumenta cuando empiezo a darle unos sonoros y fuertes cachetes en su culazo. Con unas caricias en sus codos le indico que se tranquilice y se disponga a darme placer tal y como me apetezca: —Haz lo que quieras, Dimas, me pones muy cachonda y me hace falta, llevo mucho tiempo sin follar Cojo el cinturón de mis pantalones, tomo distancia separándome un poco de la mesa y comienzo a azotar el culo que tengo delante, sin prisa pero sin pausa, de manera que sienta todos y cada uno de los correazos. La verdad es que estoy disfrutando del sonido de cada golpe, del movimiento reflejo de respuesta de las nalgas, de los suaves grititos que da la hembra, de las marcas rosadas y alargadas que le producen. Esto puede llegar a ser adictivo, así que lo dejo porque no aguanto más mi propia excitación. Le meto la polla en la boca sin miramiento alguno, sujeto su cabeza ayudando al rápido movimiento adelante-atrás que le exijo, y tras un par de docenas depollazos me corro, saco el rabo lo más rápido que puedo y eyaculo sobre la cabeza de Pilar. ¡Qué bueno! Me gusta ver los churretones de leche de hombre pringando los negros cabellos de la mujer. Me siento en un ...
... sillón a recuperarme del esfuerzo. Pilar se queja diciendo que está muy excitada, que necesita correrse. Mi respuesta es un acto de desprecio, toco uno de sus codos, llevo a su ánimo que empiece a masturbarse y que se corra sólo cuando yo le diga que lo haga. Sujeto mi polla ahoramorcillona, me coloco en uno de sus costados y orino sobre el cuerpo de mi exjefa, que en los primeros instantes se sorprende pero nada dice, simplemente cierra los ojos y la boca mientras dirijo mi chorro a lo largo de todo su cuerpo. Cuando acabo sigue haciéndose una paja tremenda, de manera frenética, desesperada, mirándome con necesidad de oírme pidiéndole que goce. Me he vestido preparándome para irme, así que le ordeno que se corra, y en apenas unos segundos un fuerte prolongado grito confirma el orgasmo de la mujer durante largo tiempo. Al terminar se derrumba desde la mesa al suelo, me da las gracias, tal y como yo le había indicado, y queda intentando recuperar el resuello. No digo ni adiós, me voy satisfecho con mi venganza, quizás infantil, pero me ha dado placer hacerlo y en el rincón del cerebro de los vicios y maldades lo apunto, quien sabe si para repetir en alguna ocasión. En un asador cercano a la oficina hay una camarera pelirroja que me quiero follar. Como cocinan bien y se come a un precio razonable vamos algunos días un grupo de compañeros de trabajo. Tina —Martina— es eficiente, simpática, y plenamente consciente que levanta pasiones entre la clientela masculina. Alta, ...