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Dicen que las pelirrojas traen mala suerte
Fecha: 10/01/2021, Categorías: Control mental, Autor: pedrocascabel, Fuente: RelatosEróticos
... lleva es un jovenpoligonero que ni conoce Madrid, ni tiene puñetera idea de los horarios de los atascos. En plena discusión a la hora de pagarle la carrera, se vuelve hacia mí y sin querer le toco el codo que ha puesto sobre el cabecero del asiento. —Lleva usted razón, no le cobro lo que marca el taxímetro La leche. Lo que yo estaba pensando que sería un detalle de un profesional de verdad. ¡Y el tío lo hace! Le dejo diezpavos que creo merece y quedamos tan amigos. Nines cocina fabulosamente, es un gustazo comer en su casa y pasar un buen rato de charla con una mujer agradable y guapetona. El verano pasado estuvimos de vacaciones recorriendo Portugal en coche, acompañados de su hermana pequeña, Carmen, y su marido, Paco. Tres semanas bien aprovechadas. Somos buenos amigos Nines y yo, nos tenemos aprecio y confianza desde que mi hermano nos presentó, y ya hace año y medio que de vez en cuando nos lo montamos sexualmente, follamos cuando ella lo pide, dos o tres veces al mes —lo que siempre me parece poco— nos damos gusto y pasamos un buen rato. En el Algarve portugués hubo un malentendido con la reserva que habíamos realizado en unapousaday olvidamos confirmar, así que a las ocho de la noche nos encontramos cansados, sin hotel, en una zona de sierra con carreteras no precisamente buenas. El atento personal de lapousada nos indica una casa particular que alquila habitaciones, pero no hay suerte, así que después de cenar seguimos el consejo del camarero del ...
... restaurante y nos acercamos hasta una casa algo alejada del resto, pintada de rojo intenso, con un porche en el que hay grandes jaulas de pájaros que me parecen exóticos. Nos recibe una mujer de más de sesenta años, muy alta,grandona, gorda, de piel muy negra y rizado ¡pelo pelirrojo! oscuro, brillante. Nos deja entrar en su casa, nos ofrece dos habitaciones con cama de matrimonio y como aceptamos, inmediatamente nos invita a beber un fuerte aguardiente de café que está riquísimo. Nos sentamos con ella en una salita y seguimos bebiendo el alcohol que nos ofrece junto a unas excelentes galletas de canela, al mismo tiempo que no para de hablar en una jerga tipoportuñol con la que nos entendemos medianamente bien. La mujer es agradable, tiene una manía, y es que constantemente nos coge de los codos o los toca según está hablando e incluso cuando está callada. Deben ser las dos de la madrugada, Paco y Carmen se acostaron ya hace rato —se levantaron de repente en dirección a su habitación— y Nines y yo hemos empezado a besarnos y meternos mano en el sofá, a pesar de la presencia de Paulina, la caboverdiana de pelo rojo que no nos quita ojo desde un sillón a metro y medio de nosotros mientras sigue bebiendo el fuerte aguardiente. No podemos parar, nos desnudamos mutuamente con prisas, con necesidad de follar ya mismo, aquí, no en el dormitorio. Mi cuñada me la está chupando con vicio, totalmente desatada —no suele ser especialmente apasionada cuando follamos— hasta que me pide que se la ...