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Dicen que las pelirrojas traen mala suerte
Fecha: 10/01/2021, Categorías: Control mental, Autor: pedrocascabel, Fuente: RelatosEróticos
... meta, apoyando los brazos en el sillón en donde está sentada Paulina, quien se ha desnudado y acaricia sus grandísimas tetas caídas sin dejar de mirarnos y, de vez en cuando, nos toca los codos como si fuera un ritual por su parte. Nines tiene cuarenta y seis años —nueve menos tengo yo— bien llevados. Amable, simpática, con un rostro agradable de ojos oscuros, nariz recta y recta boca pequeña, siempre lleva su crespo pelo castaño muy corto, incluso casi rapado en la nuca y las sienes. De buena estatura, es ancha y curvilínea, con tetas grandes un poco caídas hacia los lados y un culazo alto, redondo, fuerte, que me trae loco. Es atractiva, está buena y tiene unpolvazo en su espléndida madurez. Me sorprende cuando según le estoy dando una follada rápida, dura, profunda, bien agarrado a sus caderas, gozando de su chocho mojado, suave, caliente y acogedor, dice en voz alta tras recibir un apretón en su codo por parte de la mujer negra: —Dame por el culo Dimas, métemela muy dentro Casi nunca me deja hacerlo con el argumento que le duele, pero ahora es ella quien con sus manos en las nalgas hace fuerza hacia los lados para separar los carrillos del culo y dejarme libre el camino al redondo y oscuro apretado ano. La negra pelirroja se ha levantado del sillón para echar y extender con su mano un suave aceite perfumado en la polla y en el agujero del culo de mi cuñada, quien se queja un poco, pide que pare en un par de ocasiones, pero sigo empujando de manera constante, ...
... haciendo fuerza, bien agarrado a la cintura y las nalgas, hasta que entra mi grueso capullo, da un gemido que más parece de excitación que de dolor y después, poco a poco, sigo metiéndole el rabo entero, llegando lo más profundamente que puedo. Es cojonudo sentir la polla apretada, rodeada de suavidad y calor, notando cómo se abren y cierran los esfínteres al compás del ariete que entra y sale sin problemas, follándome este culo cojonudo al que tantas ganas le tengo. De nuevo se ha acercado Paulina a tocarle el codo a Nines, quien comienza a acariciarse el clítoris con prisa, buscando su placer mientras sigo dándole por el culo en unametisaca de primera división. Cuando mi cuñada se corre da un grito como hasta ahora nunca le había conocido, largo, en voz alta y ronca, que dura durante los muchos segundos en los que sigue masajeando su botón del gusto. Le saco la polla del culo y quedo esperando a ver si se ocupa de mí. Se acerca de nuevo Paulina —está completamente desnuda luciendo el evidente exceso de quilos— nos toca a ambos en los codos y Nines dice con voz alterada por la todavía agitada respiración: —Fóllatela, dale gusto a esta mujer No me produce ninguna sorpresa porque es lo mismo que yo estaba pensando, así que mientras Nines se derrumba sobre el sillón y toma un buen trago de aguardiente, la pelirroja y yo nos sentamos en el sofá. No me da tiempo a decir nada, agarra mi polla como si se la fueran a robar y tras mirarme a los ojos y sonreír de oreja a ...