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Dicen que las pelirrojas traen mala suerte
Fecha: 10/01/2021, Categorías: Control mental, Autor: pedrocascabel, Fuente: RelatosEróticos
... viaje es muy aburrido, pero habitualmente apenas tenemos trato. Llegando a la parada de mi casa sujeto levemente su codo derecho y pienso para mí: —Vente a mi casa a echar un polvo, estoy caliente No me sorprende demasiado —estoy casi seguro de lo que va a ocurrir— que me diga en voz muy baja: —¿Nos vamos a tu casa a follar? Tengo muchas ganas Margot está en los treinta años. Es una morena de pelo oscuro muy rizado, medianamente alta, de rostro poco agraciado, delgada engañosa, con curvas bien puestas aunque no muy grandes. Nada más llegar a mi piso nos desnudamos los dos por completo y me quedo mirando a una hembra que está buena, con tetas redondas de pezones pequeños oscuros sin casi areola visible, un culo en forma de pera, duro y apetecible, el pubis con una gran mata de vello negro denso, rizado, y unas piernas finas torneadas, prolongación de sus muslos delgados. Me parece que tiene un polvo, sí señor. Quiero rizar el rizo, así que a modo de prueba, mientras nos besamos estando abrazados de pie, toco uno de sus codos y pienso para mí: —Chúpamela que a ti y a mí nos va a gustar —¿Quieres que te la chupe? Tienes la polla muy grande y estoy deseando probarla Dicho y hecho, se dobla por la cintura, coge con una de sus manos mi rabo y lo lame suavemente a todo lo largo de la tranca. Estoy muy cachondo, con ganas de que el asunto vayadeprisita, así que pienso en lo bueno que sería que me la mamara guarramente ya mismo, al tiempo que la sujeto del ...
... codo. Lleva ya varios minutos comiéndome la polla cojonudamente, centrándose en mi capullo, sin olvidar usar sus manos para jugar con los huevos y la raja de mi culo. Le he hecho mentalmente varias indicaciones, he tocado sus codos, e inmediatamente ha reaccionado haciendo lo que le he pedido. Está ocurriendo, pero ya no me parece cosa de magia, simplemente sucede y me gusta. No quiero correrme todavía, hago que deje de chuparme y se ponga a cuatro patas sobre la cama. Está muy mojada, así que cuando le meto el crecido rabo en el chocho da una exclamación de gusto, de ganas de tenerlo dentro. Durante varios minutos me la follo a conciencia, dándole duro, con buen ritmo, disfrutando del roce con las paredes vaginales a la búsqueda de mi placer. Margot respira con fuerza, excitada, deseosa de gozar, diciendo que le queda poco, así que acaricio uno de sus codos y pienso para mí: —No te vas a correr hasta que yo te lo diga Se me ocurre que tiene un culo deseable, por lo que me dan ganas de hacérmelo, y así lo pienso mientras toco el codo derecho. Funciona. Para evitar malos rollos, irritaciones y restregones dolorosos, saco de la mesilla de noche un lubricante de esos que anuncian en la televisión, meto un par de dedos bien impregnados en su ano —el gritito que da cuando lo hago presagia que me va a gustar darle por el culo— después recorro toda la polla para ponerla suave y mentalmente llevo al ánimo de la morena Margot que se abra el culo para mí, que me enseñe la entrada ...