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Dicen que las pelirrojas traen mala suerte
Fecha: 10/01/2021, Categorías: Control mental, Autor: pedrocascabel, Fuente: RelatosEróticos
... gris acero, una boca de bonitos labioschupones, siempre tiene expresión agradable en su rostro, lo que le da un gran atractivo, aunque no se puede decir que sea especialmente simpática, ni mucho menos. Educada, amable, pero distante de la mayoría de los compañeros de trabajo. Me la quiero follar, está muy buena a pesar que algún que otro capullo dice que le faltan tetas, y el hecho de ser pelirroja le da para mí unmorbillo especial, tal y como últimamente me ocurre con ese color de pelo. Estamos en distinta planta, pero de vez en cuando bajo a la suya a charlar de fútbol con un amigo, así que a la hora del café estoy en el amplio gran despacho que comparten las seis secretarias de esta sección, con una taza en la mano y tomándole el pelo a su jefe, mi amigo Carlos, furibundo seguidor del Atlético, que se le va a hacer. Veo mi oportunidad cuando Luisa va hacia el lugar en donde están los archivadores, pasa a mi lado, hago el gesto de dejarle pasar, muevo la taza como si se fuera a caer, y ante su gesto de defensa por si le mancho consigo tocar uno de sus codos y me digo a mí mismo sin pronunciar palabra: —Te gusto mucho, te mueres de ganas de estar conmigo y follar. Más tarde hablamos por teléfono y quedamos La mirada de sorpresa que pone como si no se creyera lo que ella misma está pensando me indica que mi mensaje lo ha recibido alto y claro aunque no diga nada. A última hora llamo a Luisa y quedamos a la salida en un bar de copas cercano al edificio de la ...
... empresa. —No me puedo creer que esté haciendo esto, me he propuesto no salir con nadie del trabajo Estamos sentados en una de las mesas del fondo del local ante un par degintonics, así que sólo tengo que mover un poco la mano para tocar su codo y pensar para mí: —Te gusto tanto que no puedes resistirte a querer follar conmigo Un poco de charla entretenida, risas, complicidad —pasando de si hay o no gente de la empresa que nos pueda ver— otra copa y mi ego reafirmándose a altísimas cotas cuando Luisa repite lo que acabo de llevar a su ánimo: —Vámonos, necesito follar contigo Estamos en el dormitorio de mi casa y tengo la polla bien tiesa y dura observando el desnudo de la pelirroja, quien deja a la vista unas tetas picudas, no muy grandes, de esas que al andar apenas se mueven, se bambolean como flanes, con pequeñas, oscuras y redondas rojizas areolas en cuyo centro emergen pezones, cortos, pequeños, redonditos, también rojizos. La bonita espalda se curva sinuosa hasta un culo alto, prieto, redondo, que se continúa en duros muslos finos con piernas estilizadas y, por delante, una abundante rizada mata de pelo rojizo parece querer ocultar los gruesos e hinchados labios de su sexo. —¿Te gusto?, ¿ya me has mirado con ganas? Cómete mi coño, es lo que más me pone Bien. Eso no se lo he tenido que indicar, es de su propia cosecha, así que me arrodillo tal y como me pide y me pongo a la faena. Tengo la cara entera empapada de saliva y de los líquidos sexuales de la ...